sábado, 1 de octubre de 2011

El escape de Lise Meitner de Alemania


Lise Meitner fue una física austriaca orientada hacia el trabajo experimental, pero con una sólida formación teórica. Creció y estudió en Viena y su trabajo de investigación científica lo desarrolló en Berlín, a donde llegó casi sin derechos debido a su condición femenina. En el Instituto donde inició sus experimentos se le prohibía entrar por la puerta principal y no tenía derecho a usar los baños. Había para ella un acceso lateral a su laboratorio, y cuando necesitaba, debía salir a caminar varias decenas de metros para pedir permiso de usar el baño de un pequeño restaurante cercano.

En la siguiente fotografía aparece ella con Otto Hahn en un laboratorio:

A pesar de que desempeñó un papel fundamental en la confirmación de la existencia del positrón, el trabajo de Lise Meitner es poco conocido, en parte porque en cada país le dan más importancia a los autores nacionales que investigaron sobre los mismos temas que ella, y también, porque muchos piensan que el descubrimiento de la fisión del átomo se debió a Otto Hahn, quien realizaba el trabajo químico después de que los elementos pesados, como Torio, o Uranio, eran bombardeados con neutrones en el laboratorio de Lise. La historia se puede encontrar en las biografías serias sobre ella, y en un artículo de difusión que escribí hace años en la Revista de Física de la Universidad de Sonora, cuando ésta existía. Si un lector de este blog se interesa en leerlo, me puede escribir para mandárselo en un archivo PDF.

Cuando los nazis llegaron al poder en 1933, sometieron a todos los habitantes de Alemania a una interrogación acerca de sus padres, abuelos, bisabuelos, etcétera. Lise Meitner fue una de esas personas interrogadas con el objetivo de determinar quiénes era arios y quienes tenían mezcla con judíos. Como consecuencia del cuestionario que le fue aplicado, a ella le informaron que era 25% judía.

Las prohibiciones de trabajo para los judíos aparecieron desde abril de 1933, pero Lise se salvó porque ella no era considerada alemana, sino austriaca. El manto protector se terminó el 12 de marzo de 1938, cuando las tropas alemanas cruzaron la frontera con Austria y la anexaron al territorio alemán.

Kurt Hess, un integrante del partido nazi que estaba incorporado al instituto donde trabajaba Lise, la denunció y afirmó, al día siguiente de la anexión de Austria, que los judíos hacían peligrar al Kaiser Wilhelm Institute. Presentó su denuncia y el caso llegó a la competencia de Georg Graue, un ex estudiante de Otto Hahn. Éste le informó a Hahn que el caso ya había llegado al Consejo de Investigación del Reich, y así, Otto entró en un periodo de tensión que escaló hasta el punto de decirle a Lise Meitner que ya no debería ir más al instituto. En su diario ella escribió que prácticamente la estaba echando de su centro de trabajo.

Lise visitó a Paul Rosbaud, un amigo personal que siempre tenía información interna de los círculos del poder en el nazismo. Él era un químico especializado en metalurgia, quien había trabajado como consejero científico de la empresa editorial Springer Verlag antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Después de 1987 se supo que, además, pasaba información a los aliados, vía Noruega, acerca del estado de desarrollo de las bombas V2, y también, de los avances casi inexistentes para construir una bomba atómica en la Alemania dirigida por los nazis. Como se sabe desde 1987, fue Paul Rosbaud quien avisó a los británicos y estadounidenses que no tenían necesidad de preocuparse sobre la posibilidad de una bomba nuclear en manos de los nazis. En forma precisa, otras fuentes han informado que el alto mando estadounidense lo sabía desde 1943, y a partir de entonces, tenían tomada la decisión de ocultar ese conocimiento a los científicos del proyecto Manhattan, quienes realizaban grandes esfuerzos para adelantarse a los nazis en la obtención de la bomba.

Paul Rosbaud es la persona de la siguiente foto:

El 23 de marzo de 1938 Paul Rosbaud acompañó a Lise Meitner a conversar con un abogado para conocer sus posibilidades de conservar su trabajo en el Kaiser Wilhelm Institute, pero todo terminó en una visita de ambos a Ernst Telschow, un integrante del partido nazi, quien fungía como director de esa institución. La reunión se llevó a cabo el 26 de marzo de 1938, y en ella Telschow le informó que él no tenía intención de que ella saliera del instituto, reforzando su punto de vista con un comentario en el sentido de que Carl Bosch, presidente de ese centro de investigación desde el retiro de Max Planck, se había expresado en la permanencia de Lise en el puesto que ocupaba desde hacía décadas.

A pesar de los resultados de la reunión, aparentemente satisfactorios, Lise siguió sintiendo temor. Ella sabía que el régimen nazi era en realidad un gobierno sin ley, donde ahora podía pasar una cosa y mañana otra muy diferente. Se sabía sin derechos, y aunque las autoridades cercanas del Instituto Kaiser Guillermo fueran favorables, en realidad el control estaba en las manos del gobierno y sus ministros de educación.

Los amigos de Lise se percataron del ambiente gestado en el entorno de ella y buscaron la forma de ayudarla. A la luz de los acontecimientos ocurridos desde 1933 hasta marzo de 1938, era evidente la ruta de los hechos:
  1. El Presidente alemán, Paul von Hindenburg, había nombrado canciller a Adolfo Hitler el 30 de enero de 1933.
  2. Veintinueve días después, la noche del 27 al 28 de febrero, el parlamento alemán (el Reichstag), se quemó en circunstancias no aclaradas en la época, pero el gobierno lo clasificó como un acto de terrorismo ejecutado por los comunistas y procedió contra ellos.
  3. El mismo día 28 de febrero, Hitler convenció a von Hindenburg de la necesidad de invocar una cláusula de emergencia contenida en la Constitución de Weimar. Eso le permitió disponer de un decreto de la Presidencia del Reich para la Protección de la Nación, así, se suspendieron derechos civiles como las libertades de expresión, de reunión en asamblea y de prensa, sentando las bases para el encarcelamiento posterior de todos los opositores a los nazis sin procedimiento judicial de por medio.

En una contribución previa relaté cómo el acceso de los nazis al poder fue hasta cierto punto de rebote, pues resultó de las intrigas palaciegas orquestadas en torno al Presidente Paul von Hindenburg, quien a la edad de 84 años ya tenía una enfermedad neurodegenerativa. En los medios de la derecha alemana se pedía a gritos la presencia de un hombre fuerte. Kurt von Schleicher lo había manifestado así desde los primeros meses de 1932, y con esa frase se promovía a si mismo. De hecho, fue Canciller desde diciembre de 1932 hasta el 29 de enero de 1933, pero no tuvo oportunidad de mostrarse como el dirigente de hierro que decía ser. Schleicher se había enemistado con Franz von Papen, quien también deseaba ser el canciller, por esa razón, cuando comprendió la cercanía de la caída de su gobierno, se adelantó a proponerle a Paul von Hindenburg el nombramiento de Adolf Hitler, pensando que de ese modo él sería el ministro de defensa. No sólo no fue así, pues además, la capacidad de von Schleicher para la intriga terminó el 30 de junio de 1934, cuando se llevó a cabo la llamada “Noche de los Cuchillos Largos” por órdenes de Hitler. En castigo por haberse expresado a favor de Ernst Rhom (nazi crítico de Hitler en ese año), fue asesinado junto con al menos otras 85 personas.

Los hechos demostraron que el hombre fuerte no era Schleicher, sino Hitler, quien había enseñado su capacidad para la barbarie desde los primeros seis meses de su gobierno, cuando ordenó una serie de acciones, leyes y decretos en contra de los judíos, los negros y los gitanos:
  • El primero de abril de 1933 los nazis organizaron un boicot en contra de los negocios judíos.
  • El 7 de abril siguiente se aprobó en el Parlamento la Ley para la Restauración del Servicio Civil Profesional. Excluía a los judíos y a los opositores políticos, prohibiéndoles el ejercicio de las profesiones de abogados, jueces médicos y docentes. Allí fue despedido Max Born, maestro de Werner Heisenberg y coautor de la versión matricial de la teoría cuántica.
  • El 10 de mayo de 1933 los nazis organizaron una quema de libros escritos por judíos e intelectuales opositores a ellos.
  • El 14 de julio siguiente el gobierno nazi aprobó la Ley de Revocación y Naturalización, retirando la nacionalidad alemana a los extranjeros, a los judíos sin nacionalidad y a los gitanos. Llegó también la Ley para la Prevención del Surgimiento de Enfermedades Hereditarias, autorizando y promoviendo la esterilización preventiva de minusválidos, gitanos, inadaptados sociales y negros residentes en Alemania.
  • Desde el 2 de agosto de 1934, tras la muerte del Presidente Paul von Hindenburg, Hitler se declaró Führer de Alemania, agregando ese cargo al de Canciller, de modo que ya nada lo podría detener.
  • El 28 de junio de 1935 el Ministerio Alemán de Justicia modificó el Código Penal para introducir como delito la homosexualidad. A partir de ese día, la persecución de los hombres homosexuales se volvió legal.
  • El 15 de septiembre siguiente el gobierno nazi decretó la Ley de Ciudadanía del Reich. Surgió también la Ley para la Protección de la Sangre y el Honor. Los judíos pasaron a ser ciudadanos de segunda categoría y los matrimonios de alemanes con judíos quedaron prohibidos. Lo mismo que con negros y gitanos.

Visto en retrospectiva, resulta difícil explicar que, con todas estas señales, Lise Meitner todavía estaba en Alemania en la primavera de 1938.

Regresando al interés de los amigos por Lise, Paul Scherrer, fundador junto con Paul Debye de la Cristalografía, y Director del Instituto de Física de la Universidad de Zürich en 1938, le envió una invitación, abierta en cuanto a intervalo de tiempo, proponiéndole asistir, en el momento que ella deseara, a un coloquio sobre los últimos avances científicos en su ramo. Una invitación similar provino de Niels Bohr desde Copenhague, en Dinamarca. Ambos, sin especificar fecha, dejaban disponible la posibilidad de que Lise evaluara las circunstancias y aprovechara las oportunidades para salir de Alemania con pretextos de visitas científicas. Ella siguió dudando.

A continuación muestro una fotografía de Paul Debye:

El 22 de abril de 1938, Lise se encontró con Carl Bosch y éste le informó que su caso estaba en consideración del Ministro de Educación y Ciencia. Se trataba de Bernhard Rust, promotor de la enseñanza con base en los conceptos del nazismo, y se resumía en la idea de que la educación alemana debía dirigirse a la formación de nazis desde la niñez. Después de esa reunión, Lise escribió en su diario que sus oportunidades se estaban estrechando.


Bosch es el de la foto que sigue:

La mejor oportunidad vino desde Estados Unidos, donde vivía una hermana de Lise. Se llamaba Lola y se habían encontrado en Viena unos meses después de la anexión de Austria por parte de los nazis. Allí, Lise le había confiado su necesidad de salir de Alemania, de modo que, en cuanto Lola llegó a la Ciudad de Washington, le escribió a James Franck, coautor del famoso experimento Franck-Hertz con el cual se demostró experimentalmente que la energía en los átomos está cuantizada, justo como lo proponía Niels Bohr en su trabajo sobre el modelo del átomo de hidrógeno. James Franck también era judío, pero él sí había reaccionado a tiempo cuando los nazis llegaron al poder. Abandonó Alemania en 1933 y emigró a los Estados Unidos, trabajó para varias instituciones, una de ellas la Universidad John Hopkins y otra la Universidad de Chicago. Obtuvo para Lise una carta de invitación a trabajar en cualquiera de las dos instituciones mencionadas, con un salario anual de 6 mil dólares en la primera, o bien, un salario posible de 10 mil dólares anuales en la de Chicago. Así la carta aseguraba al gobierno estadounidense que Lise no sería una carga social, y tratándose de una científica tan relevante, la oportunidad era inmejorable.

Si consideramos una inflación promedio de 3.5% en los Estados Unidos desde 1938 hasta la fecha, esa oferta correspondía a casi 74 mil dólares anuales en el caso de la Universidad John Hopkins y de más de 123 mil dólares en el caso de la Universidad de Chicago. Ruth Lewin Sime, biógrafa de Lise Meitner, nos relata en su libro que ella nunca había considerado seriamente irse a vivir a los Estados Unidos porque estaba muy distante. Se decidió por ir a Copenhague, donde no había una oferta de trabajo sino una invitación para visita temporal, el 9 de mayo de 1938 le informó a su sobrino Otto Robert Frisch que aceptaba, asistió al Consulado de Dinamarca a solicitar una visa, pero allí le informaron que, después de la anexión de Austria a Alemania, su pasaporte austriaco había perdido validez. El 11 de mayo telefoneó a Carl Bosch, quien la ayudó a entrevistarse con un funcionario de apellido Gartmien, de Viena, acerca de las regulaciones sobre pasaportes, pero Lise no logró que le aclarara nada. Ni siquiera recibió un consejo.

Carl Bosch optó entonces por presentar el caso directamente al Ministro del Interior, Wilhelm Frick, a quien le dirigió una carta alabando la alta calidad científica de Lise pero informándole que no era aria. Le hizo saber que ella tenía varias propuestas para trabajar sobre asuntos científicos en varios países, y también, sobre la inutilidad de su pasaporte austriaco, razón por la cual necesitaba un pasaporte alemán. Transcurrieron semanas sin respuesta.

El 6 de junio de 1938, Niels Bohr y su esposa viajaban rumbo a Copenhague y pasaron por Berlín para entrevistarse con Lise. Bohr llegó a Dinamarca muy alarmado y se comunicó con Hendrik Kramers para pedirle a los físicos holandeses que hicieran algo. Éste se entrevistó con Dirk Coster y con Adriaan Fokker.

Niels Bohr es muy conocido, pero de todos modos agregamos enseguida una fotografía suya en su juventud:

Henri Kramers era un físico teórico holandés, quien había trabajado con Bohr sobre diversos temas de mecánica cuántica y desde 1934 se encontraba en Leiden ocupando la plaza desocupada por Paul Ehrenfest años antes. Entre sus trabajos más destacados está la descripción teórica – realizada junto con Heisenberg – del ahora llamado efecto Ramann. En general, Kramers hizo varios descubrimientos que no le son reconocidos porque alguien se adelantó a él por algunos meses.

Ahora agrego una fotografía de Henri Kramers:

En el tiempo que estamos narrando, Dirk Coster era profesor de física y meteorología en la Universidad de Groningen. Por su parte, Adriaan Fokker se había doctorado en Leiden, con Hendrik Lorentz, en 1913, quien encantado con el rendimiento académico de Fokker, lo recomendó con Einstein – quien entonces estaba en Praga – para que trabajara con él. En colaboración con Einstein, Fokker demostró que la teoría de gravitación de Nordström era en realidad un caso particular del enfoque trabajado por Einstein y Marcel Grossmann desde 1911.

Dirk Coster aparece en la siguiente foto:

Además, Adriaan Fokker es uno de los descubridores de la ahora llamada ecuación de Fokker-Planck, y también, de una predicción de la Relatividad General llamada “precesión geodésica” que apenas pudo ser medida con toda precisión en años recientes.

Aparte de todo lo anterior, desarrolló una teoría musical, en la cual destacan los llamados “bloques de periodicidad de Fokker”. También diseñó y construyó varios instrumentos cuya característica es que en ellos se pueden tocar notas musicales cuya frecuencia se encuentra enmedio de los semitonos. En un piano, por ejemplo, de la tecla de la nota Mi a la de la nota Fa, hay medio tono, lo mismo ocurre de la tecla de la nota Si, a la de Do. Todas las demás teclas blancas están separadas por un tono, por eso están enmedio de ellas las notas negras, que ocupan el lugar de los semitonos. Si se cuentan, son 12 sonidos que van de medio tono en medio tono. Adriaan Fokker se interesó en la producción de microtonos, con notas musicales enmedio de Mi y de Fa, o enmedio de Si y de Do, etcétera.

Enseguida podemos ver a Adriaan Fokker sentado frente a un órgano de apariencia muy extraña:

Los expertos en música nos cuentan que el “blues” y algunas piezas del “rock”, recurren a estas escalas microtonales. En especial, uno de los músicos que aportaron composiciones musicales con escalas microtonales es un mexicano de nombre Julián Carrillo. Escribiendo en el youtube: “Julián Carrillo – Preludio a Colón”, se puede localizar una composición suya en la que la separación entre las notas son cuartos de tono y no medios tonos, como estamos acostumbrados.

También, escribiendo: “Ahualulco del Sonido 13 (pt. 2)”, encontramos una explicación acerca de las ideas y el trabajo de Julián Carrillo. El número 13 es simbólico porque rompe con la escala basada en 12 tonos. Modernamente la electrónica ha facilitado la producción de esta clase de sonidos, pero en los tiempos de este músico mexicano era necesario mandar construir los instrumentos con modificaciones especiales.

Dirk Coster y Adriaan Fokker se dedicaron a buscar opciones de trabajo para Lise Meitner, pero pronto comprendieron la complejidad del problema y lo exiguo del plazo sugerido por Niels Bohr: una semana. Así llegó el 14 de junio de 1938, cuando Lise pudo enterarse de la imposibilidad de salida del país para técnicos y académicos. Dos días después Carl Bosch recibió del Ministerio de Educación y Ciencia la respuesta solicitada desde el mes anterior, simple y llanamente se le negaba el otorgamiento de un pasaporte alemán porque “Se considera indeseable que judíos bien conocidos salgan de Alemania para viajar y aparecer como los representantes de la ciencia Alemana, o con sus nombres y su experiencia técnica demuestren su desagrado interno contra Alemania.” [Es mi traducción de la cita original del libro de Ruth Lewin Sime]. La conclusión evidente, a partir de la carta, era la renuncia inminente al Instituto por parte de Lise y la imposibilidad de salir de Alemania, además, perdería su derecho a cobrar una pensión por los 31 años laborados en Alemania.

Las segunda quincena de junio de 1938 trajo más noticias malas, Otto Hahn le propuso a Paul Rosbaud que le consiguiera un pasaporte falso para salir de Alemania, pero eso no le sería de utilidad para obtener trabajo en Suiza, Holanda, o Suecia como planeaban. El 21 de junio Niels Bohr les confirmó por escrito la imposibilidad de ofrecerle trabajo en Copenhague debido a la gran cantidad de extranjeros presentes en el instituto de Bohr en ese momento. Cuatro días antes, en otra carta le había mencionado la posibilidad de un puesto para Lise en Estocolmo con Manne Siegbahn. Éste era un físico sueco ganador del Premio Nobel de Física en 1924 por sus investigaciones usando rayos X. En las condiciones anteriores, Fokker le comunicó a Paul Debye la necesidad de que Lise saliera de Alemania a la primera oportunidad. Mientras tanto, Coster y Fokker se habían dado a la tarea de reunir dinero para el sostenimiento de Lise, quien se quedaría sin salario en cualquier momento. Se habían propuesto como objetivo reunir 20 mil francos para garantizarle ingresos por 4 años, pero después de agotar todas sus opciones, apenas llevaban 4 mil.

Aparte de las negativas de varios industriales a quienes se les había solicitado cooperación para la bolsa de dinero ya mencionada, había muchos científicos holandeses reacios a aceptar la gravedad del problema afrontado por Lise, en consecuencia, Dirk Coster decidió ir personalmente a Alemania para conocer la situación. En esos mismos días, se realizó una reunión en la casa de Peter Debye, donde estuvieron, además de Lise, Max von Laue y Ebbe Rasmussen, un colaborador de Bohr en Copenhague. Allí se analizaron dos destinos posibles para ella: Holanda o Suecia. En el primer país podría trabajar, pero sin derecho a un salario, en Suecia se abría la promesa de un puesto en el instituto de Manne Siegbahn, a punto de ser terminado. Sin embargo, antes de finalizar junio , Bohr les informó sobre la falta de certeza de esa opción.

Max von Laue es el de la foto siguiente:


El 4 de julio de 1938 Carl Bosch le informó a Lise que la política de prohibición de salida de Alemania para los científicos sería reforzada muy pronto sellando las fronteras desde adentro. Cuando Debye se enteró, le escribió a Dirk Coster urgiéndolo para coordinarse y planear una salida de ella a Holanda lo más rápido posible. Por su parte, Lise había contactado a un ex estudiante suyo: Friederich von Weizsacker, hijo de un alto funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores. La respuesta fue la misma, no habría permiso para salir de Alemania.

En el momento en que Lise abordó a su ex alumno, su padre estaba firmando órdenes para las embajadas alemanas en el mundo, a fin de que persuadieran a los bancos de no realizar transferencias de fondos de judíos desde Alemania hacia el exterior. Así, la consulta de ella a Friederich von Weizsacker solamente complicó su situación, pues ahora su caso era del conocimiento de cuando menos dos ministerios del gobierno nazi.

El miércoles 6 de julio siguiente Debye mandó un aviso urgente para Fokker, pero el mensaje no llegó a su destino, en Holanda, sino hasta el sábado 9 de julio. Coster no tenía todavía el permiso para el ingreso de Lise a ese país, de modo que Fokker llamó al Hague, la sede del gobierno holandés, del parlamento, y de la suprema corte de justicia. Era sábado por la tarde y los funcionarios de gobierno ya no estaban. Encontró al jefe de la guardia de la frontera, quien le prometió una respuesta para el lunes 11 de julio por la mañana. Buscaba contestación a una carta enviada por él y por Coster al Ministerio de Justicia de Holanda, en la cual explicaban de manera extensa lo conveniente que sería tener el honor de recibir a una mujer luminaria de la ciencia. Eso era la cara oficial, porque en privado, Coster le había comentado al ministro sobre la peligrosa situación de Lise en Alemania. La situación era ya demasiado tensa, pero mientras los telegramas se intercambiaban entre Berlín y Holanda, la única posibilidad para todos era esperar todo el fin de semana.

El lunes 11 de julio Coster recibió respuesta positiva para el ingreso de Lise a Holanda, pero eso no garantizaba su salida de Alemania. Tomó el tren y recorrió más de 450 kilómetros para llegar a Berlín ese día por la noche. Su idea era salir con Lise el siguiente miércoles en ferrocarril por una ruta poco transitada, que cruzaba la frontera de Alemania a Holanda por un pequeño pueblito llamado Nieuwe Schans. Poco antes de salir hacia Berlín, Coster había viajado con un político local de apellido Ebels, de gran influencia en esa región holandesa, y ambos consiguieron contactar a los oficiales del sistema de inmigración holandés, quienes mantenían buena relación con los funcionarios correspondientes del lado alemán. Esperaban que la parte holandesa convenciera a los alemanes para que permitieran el pase de Lise sin problemas.

Una imagen moderna de esa región de la frontera de Holanda con Alemania se aprecia enseguida, fue tomada por alguien que se firma tounoueem y ha incorporado al sistema Panoramio muchas fotografías muy hermosas. Es muy recomendable consultarlo


El martes 12 de julio de 1938 Lise asistió al Instituto Kaiser Guillermo, donde se quedó trabajando hasta las 8 de la noche. Por su parte, Coster cuidó de no ser visto en Dahlem, el suburbio cercano a Berlín donde se encuentra el instituto. Para no despertar sospechas, ella dedicó casi todo el tiempo a la corrección de un artículo de un joven estudiante, cuando salió, tenía escasa hora y media para preparar su equipaje en dos pequeñas maletas. Pasó el resto de la noche en casa de Otto Hahn, hasta que Paul Rosbaud los llevó a la estación del ferrocarril. En el último momento, el nerviosismo empezó a superar la entereza de Lise, de modo que le pidió a Rosbaud – sin éxito – que se regresaran.

Ahora los historiadores saben que Kurt Hess, el integrante del instituto que la denunció, se había percatado de los movimientos de Lise, los cuales le parecieron sospechosos, pues vivía muy cerca de la casa de ella. Envió una nota escrita a mano a la policía local para ponerlos sobre aviso del escape, pero al parecer, la nota de Hess llegó primero al local del partido nazi y después a los oficiales de policía. Gracias a ese retraso de comunicación interna el viaje transcurrió sin problemas, y aunque al llegar a la frontera ella estaba muy nerviosa, los guardias la dejaron pasar, posiblemente porque pensaban que se trataba de la esposa del Profesor Meitner. Cuando los policías del régimen fueron a averiguar para atender la nota de Hess, ya hacía varias horas del arribo de Lise a Holanda.

Ella se vió obligada a abandonar Alemania después de 31 años de un trabajo científico sumamente exitoso, con 10 marcos en su bolsa y el anillo de diamantes que a última hora le había regalado Otto Hahn por si se presentaba una emergencia.

martes, 27 de septiembre de 2011

Canción Infantil (poema de Ramón Santoyo)


CANCIÓN INFANTIL


“…que somos uno aunque otros digan
que somos dos.”
(Canción mexicana)



Niño,
te dejo
dos brasitas
que no puedes apagar,
una para los güeritos
y otra para los demás.
Las brasitas sólo encienden
con el aire sin igual
de tu aliento
puro y fuerte,
sopla
sopla
hasta inflamar…
Que te dejo dos brasitas
que no puedes apagar
una para los güeritos
y otra
para los demás.




MDT. RAMÓN SANTOYO DURÁN

(Tomado de “ Siempre Señalaré tus Ojos”)

Publicación particular 1994



jueves, 22 de septiembre de 2011

El proceso que llevó a los nazis al poder




Tengo preparado un relato acerca de la forma en que Lise Meitner se vio obligada a escapar de la Alemania de los nazis en el verano de 1938.

Sin embargo, debido a que cada vez es menos la gente que sabe qué fue aquella barbarie, me planteé como objetivo una descripción de la forma en que ese grupo de extrema derecha llegó a gobernar a una nación capaz de tener en su vida intelectual a gente como Schiller, Bethoven, Mozart, Goethe, Einstein, Planck, etcétera.

Puede verse que la lista no es pequeña, pues faltan muchísimos. Es la razón por la que uno siempre se plantea la pregunta, ¿cómo es posible que un pueblo tan rico culturalmente hablando fuera capaz de llevar al poder a tal gabilla de asesinos que desataron una carnicería en la que murieron más de 55 millones de personas?



Entonces lo que debía ser un preámbulo se convirtió en una historia larguísima en la que me encontré una multitud de asuntos que ahora nos quieren contar al revés.
  • La primera cosa importante es que el pueblo alemán no llevó a Hitler al poder, equivocadamente, eligió como Presidente a un anciano al que prefirieron precisamente para evitar que ese lugar lo ocupara Hitler. El problema era que ya padecía demencia senil y ya no tenía muy claras sus ideas. Había, además, un profundo deterioro del sistema parlamentario, de modo que los diputados ya no legislaban y tampoco controlaban al ejecutivo. Si uno encuentra alguna semejanza con el México de la primera década del siglo XXI, es algo que nos debe poner a reflexionar.
  • La segunda fue que la responsabilidad de los nazis en el poder no es exclusiva de los alemanes, pues en esa historia están incluidos los países que impusieron sobre esa población una carga brutal de pagos por reparaciones de guerra. Hoy podemos pensar en América Latina y su deuda, o bien, en países como Grecia, convertido en el negrito en el arroz de la Comunidad Económica Europea.
  • La tercera resultó la gran mentira de que la autodeterminación de los pueblos es obra de Woodrow Wilson con sus “catorce puntos” planteados en 1918. Era un Presidente de los Estados Unidos que buscaba, en realidad, la independencia de las colonias ocupadas por los europeos, a fin de que dejaran el campo libre para ocuparlo ellos. La afirmación que atribuye la autoría a ese presidente es falsa, pues según el Museo de las Intervenciones, localizado en la Ciudad de México, Carlos María Bustamante definió el principio de autodeterminación de los pueblos en 1823. Sería entonces el primero en hacerlo. Dentro de un contexto teóricamente consistente, enraizado en una concepción de la historia, fue Vladimir Ilich Lenin quien entre febrero y marzo de 1914 escribió “El Derecho de las Naciones a la Autodeterminación”. Él retomó un conjunto de argumentos desarrollados por Rosa Luxemburgo sobre el tema y formuló un pensamiento político coherente. Esa es la realidad, por más que la wikipedia se remonte hasta la Revolución Francesa, o a la Doctrina Monroe, entre otras de las muchas aberraciones y gazapos que uno encuentra en las historias torcidas.
  • El cuarto asunto interesante fue que hallé una historia de traición en la socialdemocracia alemana, lo cual me viene a explicar por qué se conducen así los líderes del Partido Socialista Obrero Español, o el Partido Socialdemócrata Alemán, entre otros tantos administradores de las crisis recurrentes del sistema capitalista que usan en su nombre la palabra socialismo. Resulta que son los herederos de un cómplice de asesinos llamado Friederich Ebert, líder de la socialdemocracia en Alemania en 1918 y a quien ahora le dedican, como a Yeltsin en Rusia, una “Fundación” que busca borrar la historia real para plantearlo como un benefactor de la clase obrera.

Todo parece indicar que cada vez que uno encuentre la palabra “Fundación” es preferible tener mucho cuidado, pues podría ser la cara dulce con la que pretenden hacernos creer que alguien no fue (o es si todavía vive) un sátrapa asesino, o cuando menos, uno indulgente con los encargados de jalar el gatillo, blandir el puñal o amarrar a una piedra las manos y los pies de seres humanos torturados para que se hundieran en el agua casi congelada de un río.

Enseguida presento una faceta poco conocida de Max Planck. Uno de sus hijos fue implicado por los nazis en el atentado contra Hitler en el verano de 1944. Fue torturado y asesinado como consecuencia de esa acusación. Planck tenía entonces más de 80 años y había perdido a casi toda su familia en la guerra. Después de la muerte de su hijo se pasaba horas en el piano de su casa, tocando las piezas musicales que le gustaban al joven fallecido:


El fondo del problema inicia cuando un tipo muy listo, conocido como el Canciller Bismarck, se le ocurre formar una nación bajo el liderazgo de Prusia. Así nace Alemania, con una organización y una estructura industrial ligada a una casta de académicos de altísimo nivel. Mejoran la educación, la ciencia y la tecnología de la mano de unos industriales ligados a un esquema de gobierno que no lograba salir todavía del autoritarismo más pleno.

Siendo tan largo el tema, opté por explicar las cosas a partir de la primera guerra mundial, atendiendo el papel preponderante de la izquierda, especialmente porque así se le devuelve un poco del sitio que ocupó en su momento, aunque no sean ellos los escritores de la historia que se enseña en las escuelas, o se menciona en los medios de comunicación.


Así empieza entonces mi relato, dejando para la próxima ocasión la forma en que esa pobre mujer: Lise Meitner, dejó en 1938 absolutamente todo para salvar su vida, solamente porque un grupo de asesinos había encontrado que ella era ¡25% judía! Las huellas de la barbarie, o dicho de otro modo, el huevo de la serpiente, se encuentra muchos años antes.

La Primera Guerra Mundial y la Oposición de la Izquierda.
Para 1910 había en Alemania partidos relativamente bien definidos ideológicamente. La socialdemocracia tenía una estructura partidista con integrantes afiliados y un sistema de cuotas para financiar sus actividades. Eso no significaba la existencia de una visión única del mundo, y por supuesto, tampoco de las tácticas correctas. Cuando la guerra estalló en el verano de 1914, la dirección del partido socialdemócrata alemán apoyó las acciones bélicas y se unió a la promoción de los bonos de guerra emitidos por el gobierno alemán para ayudar en el financiamiento del conflicto.



El conflicto bélico confundió a las mentes más claras de Alemania, por ejemplo, un grupo de científicos muy importantes, entre quienes se incluía al célebre físico Max Planck, firmaron un manifiesto en el que exponían el derecho de esa nación a obtener un “espacio vital” para su desarrollo. La lógica de esa forma de pensar se alineaba con una crítica al reparto colonial del mundo que se había desarrollado después de que América fuera descubierta por Cristobal Colón. Era un mundo repartido al que Alemania había llegado tarde. En aquella ocasión, casi la única voz discordante fue Albert Einstein, quien junto con otros pensadores promovió un manifiesto por la paz que, obviamente, fue censurado por el régimen del Káiser.

Desde la posición más radical de la izquierda, Lenin, quien no podía entrar a Rusia, insistió en que la Primera Guerra Mundial (como se le llama ahora) era un enfrentamiento entre potencias imperialistas en donde los obreros no tenían nada que ganar, y en cambio, solamente podían prolongar y acrecentar su sufrimiento, hasta morir, por un conjunto de objetivos que no eran los suyos.

La Izquierda Alemana Dividida Frente a la Guerra.

En la misma dirección, Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht en Alemania desarrollaron posiciones similares a la de Lenin, oponiéndose a la concepción colaboracionista de los líderes del Partido Socialdemócrata. Ellos fundaron la Liga Espartaco para promover una visión de la actividad revolucionaria cuyo objetivo era la toma del poder a la vez que veían la lucha por reformas como una forma de acercarse a los cambios revolucionarios que implicaran la abolición del estado capitalista.
La que sigue es una foto de Rosa Luxemburgo en su juventud:


En 1917 Alemania estaba agotada, la producción y distribución de alimentos era insuficiente y el racionamiento empezaba a alcanzar también a los integrantes del ejército. El patriotismo guerrero inicial se había tornado en desesperación. En el verano de ese año aparecieron las primeras muestras públicas de descontento, en agosto de ese año ocurrió un motín entre integrantes de la marina alemana, pero fue reprimido de inmediato. Un año después, en los primeros días de noviembre de 1918, se presentó en Kiel, en el norte de Alemania, una nueva rebelión, 300 soldados fueron encarcelados, pero en el momento de lanzar a las tropas en contra de la población que protestaba, una cantidad considerable de marinos se pasaron al lado de los habitantes de Kiel.
Enseguida una fotografía de Karl Liebknecht:

Para esa fecha ya había ocurrido la revolución bolchevique en Rusia y una parte del ejército respaldaba el programa esencialmente pacifista de Lenin. La posibilidad de tomar el poder se estaba convirtiendo en una realidad en Rusia, y en Alemania, todo mundo estaba tomando nota de esa circunstancia cualitativamente distinta.


La Traición de la Dirección Socialdemócrata y una Fundación que Endulza su Memoria.
La historia que viene después es digna de ser contada, toda vez que su olvido ha llevado a la formación de mitos y de falsos héroes de la clase obrera. Siguiendo puntos de vista cercanos a los de Lenin acerca de la guerra, Rosa Luxemburgo promovió, junto con Karl Liebknecht, la oposición a la guerra desde la Liga Espartaco. Ya en 1915, Liebknecht había sido detenido y encarcelado por los militares en castigo por su oposición a la guerra. La complicidad de la dirección del Partido Socialdemócrata Alemán resulta obvia si se toma en cuenta que, además, Liebknecht había sido expulsado de esa organización, en ese mismo año, por tratar de organizar a las bases del partido en contra de ese conflicto bélico. En julio de 1916, fue condenado a cuatro años de prisión por sus acciones contrarias al conflicto bélico y algo similar ocurriría con Rosa Luxemburgo. Algunas de las acciones que los llevaron al encarcelamiento fue la organización de una manifestación de más de 10 mil personas exigiendo la paz.

Para abril de 1917 el Partido Socialdemócrata era una gran confusión, además de la Liga Espartaco, considerada como el ala izquierda, estaban Hugo Hasse y Eduard Bernstein, con sendas posiciones que, entre matices y detalles importantes, tenían ya un punto de vista diferente al del líder, Friederich Ebert, el máximo colaboracionista del régimen.

La revuelta originada en Kiel se extendió por toda Alemania. El zar de Rusia había abdicado desde marzo de 1917 y era conocida la noticia de su fusilamiento, junto con toda su familia, en julio de 1918, de modo que la suerte de su primo Guillermo, Emperador de Alemania, empezaba a asemejarse a la del primero. Conscientes de que el país estaba agotado, y de que la guerra ya no podía se ganada, Friederich Ludendorff, oficial de importancia en el ejército alemán, insistió en la necesidad de un armisticio con los franceses e ingleses, quienes ahora tenían de su lado a los estadounidenses.

Poco antes de abdicar, el Kaiser Guillermo había nombrado como Canciller Imperial al príncipe Maximiliano von Baden el 3 de octubre de 1918. También habían intentado algunas medidas políticas que pretendían hacer aparecer al gobierno como un nuevo régimen de corte parlamentario, pero la situación confusa del país oscureció el impacto que se buscaba con los cambios intentados.

Cuando ocurre la insurrección de Kiel, el Partido Socialdemócrata envía a Gustavo Noske a ese puerto con el propósito aparente de dirigir la revuelta. Éste engaña a los insurrectos haciéndolos creer que está de su lado y mintiéndoles en el sentido de que ellos ya forman parte del nuevo gobierno. El señuelo es un puesto en el nuevo gabinete formado en torno a Maximiliano von Baden, se trata de un experiodista de nombre Philipp Heinrich Scheidemann, que es integrante del partido desde principios de siglo. Noske logra controlar la situación, y como consecuencia, la burguesía y la casta política alemana asociada a ella comprenden que no es factible controlar la situación con von Baden como cabeza principal, de modo que recurren a Friederich Ebert para que contribuya a la formación de un segundo nuevo gobierno. Convencen al Kaiser de abdicar, quien conociendo la suerte de su primo en Rusia cuatro meses antes, acepta y decide escapar de Alemania.

En la siguiente dirección se pueden encontrar diagramas, explicados en Inglés, acerca de la estructura organizativa del Imperio Alemán y del que se instauró con la República de Weimar:
Allí se encuentra una fotografía excelente del parlamento en febrero de 1927.


Una vez en el poder, Ebert realiza un pacto secreto con el General Wilhelm Groener, ministro de la guerra del gobierno. Acuerdan reprimir el bolshevismo en Alemania, mantener la disciplina, sostener a los oficiales de alto rango y eliminar a los socialistas ligados a los Consejos de Trabajadores y Soldados recién fundados. Enseguida, Gustavo Noske, nombrado el nuevo ministro alemán de defensa, se asocia con los Freikorps, o cuerpos libres en Español, que son grupos paramilitares de extrema derecha formados desde el siglo XVIII. El propósito es aprovecharlos para llevar a la práctica el acuerdo de Friederich Ebert con Groener.

Como resultado del proceso de colaboracionismo de los líderes del partido socialdemócrata con los residuos del régimen del emperador, Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht fundan el Partido Comunista de Alemania al finalizar diciembre de 1918, sin embargo, son asesinados en enero de 1919 por los Freikorps, que actúan con la complicidad de Gustavo Noske y de Friederich Ebert, quien es sucedido en el puesto de canciller por Philipp Heinrich Scheidemann.

Un relato acerca del asesinato de estos dos líderes de la izquierda alemana se encuentra en la siguiente dirección:


El Partido Socialdemócrata Alemán llega al poder únicamente para pacificar y administrar el país a favor de la derecha, por eso resulta peor que paradójico la existencia en México de una Fundación Friederich Ebert, que declara estar extendida por más de 90 países y promover la participación de la sociedad civil usando fondos públicos. Ignoro cuál es el origen de esos fondos, pero por más que traten de endulzar la historia, la realidad es que llevan el nombre de un traidor al movimiento obrero.

Si quieres fotografías originales de esa época, las encuentras en la siguiente dirección:


Una Especulación de José María Laso Prieto ¿Una Especie de Efecto Mariposa?
Existe en la física una frase que ha llamado mucho la atención de los especialistas de los estudios sociales. Se trata de un hallazgo en la teoría de las ecuaciones diferenciales ordinarias no lineales, que a diferencia de las que sí son lineales, tienen la característica de que un pequeño cambio en las condiciones iniciales da lugar a soluciones esencialmente distintas.

Un punto interesante es que las soluciones distintas se mueven siempre en regiones específicas que pueden ser estudiadas y clasificadas con métodos matemáticos bien conocidos. Traducido al contexto de los fenómenos sociales, los estudiosos de esos temas han descubierto un espacio para la especulación que les permite imaginar qué habría pasado en la historia, o en sociedades particulares, si un evento específico hubiera tenido un desenlace distinto. Por ejemplo:
  1. Imaginemos que Moctezuma le tiende una trampa a Hernán Cortés al recibirlo en la gran Tenochtitlán, ordena su asesinato y éste no conquista a los aztecas.
  2. ¿Qué habría ocurrido si en 1988 no se concreta el fraude electoral y Carlos Salinas no gobierna México?
Y así sucesivamente.

En un sentido similar José María Laso Prieto ha escrito lo siguiente:
“Cierto es que en 1918 se produjo un motín de marineros que proporcionó a la revolución el empujón que necesitaba. Lo extraordinario fue precisamente que tal motín desencadenase un terremoto que sacudió toda Alemania, que hizo que se levantara todo el Ejército, toda la clase obrera urbana. Ahora se trataba del derrocamiento de la clase dirigente y de la reforma del Estado.”

Más adelante agrega: “El verdadero héroe de esta revolución fueron las masas sin liderazgo. En cuanto a la capacidad de convocatoria de masas, el 1918 alemán no les va a la zaga ni al julio de 1789 francés, ni al marzo de 1917 ruso. De haberse consolidado la Revolución Alemana habría cambiado la historia mundial. Su conjunción con la rusa habría ensanchado sus respectas bases posibilitando una construcción democrática del socialismo en toda Europa. Los ríos de sangre que se vertieron en 1919, para aplastar a tal Revolución, dan fe de que ésta no fue ni una quimera ni una ilusión, sino una realidad viva y sólida. No hay duda alguna de quién sofocó la Revolución, la dirección del Partido Socialdemócrata, Ebert y sus hombres. Tampoco hay duda alguna de que los dirigentes del SPD, para poder derrotarla, se pusieron primero a su cabeza y luego la traicionaron.(...) El héroe colectivo de esta revolución, la clase obrera alemana, nunca se recuperó del golpe que le fue asestado. La unión socialista por la que con tanta valentía luchó y murió se perdió para siempre en 1918. El gran cisma del socialismo y el odio imborrable entre comunistas y socialdemócratas, data de la gran traición de 1918. La socialdemocracia proviene de un partido obrero que el capitalismo ha domesticado para sus propios fines. Los mismos trabajadores que en 1918, 1919 y 1920 habían combatido con tanta valentía pero con tan poca suerte, se encontraron con un espíritu combativo totalmente extenuado cuando quince años más tarde lo hubieran necesitado nuevamente... contra Hitler. Y en 1945, sus hijos ya no eran capaces de reproducir las hazañas de 1918 de sus padres. Hoy sus nietos ni siquiera las conocen. La tradición revolucionaria de los trabajadores alemanes se ha extinguido por completo.”

Quienes tengan interés en leer a ese autor, lo pueden encontrar en: http://www.nodulo.org/ec/2005/n040p06.htm

La Alemania de la Primera Postguerra.
Con la población de izquierda reprimida, y sus líderes asesinados, el gobierno socialdémocrata de Alemania llama a elecciones en 1919. Se elige una Asamblea Nacional en la que los socialdémocratas ganan el 37.9% de la votación:
  • El partido Z, que defendía los intereses de los católicos, obtuvo el 19.7% de la votación.
  • El Partido Demócratico Alemán, de corte nacionalista y formado por microempresarios, trabajadores del gobierno, profesores, científicos y artesanos, obtuvo el 18.6% de los votos.
  • El Partido Nacional del Pueblo Alemán, de orientación totalmente conservadora y lleno de promonárquicos y antijudíos, obtuvo el 10.3% de los votos.
  • El otro 13.5% eran partidos de derecha.


Después de su traición, con el movimiento social que podría haberlos llevado al poder reprimido, la socialdemocracia alemana estaba en minoría con respecto al resto de las fuerzas políticas.

En esas condiciones en la Asamblea Nacional que resultó fue redactada una constitución para Alemania. Se configuró la existencia de un Presidente que sería electo por votación popular y duraría en el poder 7 años, tendría la facultad de elegir al canciller para que formara gobierno, podría disolver al gabinete y vetar las leyes del poder legislativo. Aunque después la derecha alemana diría que se estaba rompiendo con la tradición histórica de Alemania, lo cierto es que con la promulgación de esa constitución, en noviembre de 1919, estaban pasando de un emperador vitalicio que llegaba al poder por razones hereditarias, a uno temporal elegido por el pueblo.

En premio a su labor de zapa contra el movimiento obrero, Friederich Ebert fue elegido Presidente, cargo que ocupó hasta 1925, gobernando entre suspiro y suspiro, como dice la canción que cantaba Jorge Negrete. Pero los de Ebert no eran por razones de amor, sino porque tenía los dedos pillados entre las puertas que empujaban los movimientos de izquierda y de derecha en Alemania.

La Presión de los Aliados y la Locura Económica de la postguerra en Alemania.

A diferencia de lo ocurrido después de la Segunda Guerra Mundial, cuando finalizó la Primera Alemania no sufrió la ocupación de su territorio. Los problemas se incrementaron cuando tuvo necesidad de firmar el Tratado de Paz de Versalles el 28 de junio de 1919, que la obligaba a pagar a los aliados 6 mil 600 millones de libras esterlinas por concepto de reparación de los daños ocasionados como consecuencia de los años de guerra.

Aparte de lo anterior, en marzo de 1921 los gobiernos de Francia y de Bélgica ordenaron a sus ejércitos ocupar la región de Duisburgo, un área que en términos del Tratado debía mantenerse como zona desmilitarizada. La intención de los antiguos aliados era demostrar a Alemania su intención de utilizar todos los medios que fueran necesarios para obligarla a realizar los pagos ordenados, sin embargo, eso no hizo más que agravar la situación. Hacia 1922 estaba claro que Alemania no podía pagar, de modo que el Gobierno de Francia buscaba el reconocimiento de condiciones más leves de pago hacia esa nación. Pero en cambio, el Gobierno de Inglaterra se negaba, de modo que los franceses se vieron orillados a sostener su posición inicial extendiendo la ocupación a gran parte de la llamada Cuenca del Río Ruhr, una zona famosa en el mundo por la enorme aglomeración de personas, por su alta producción de carbón, fundamental para la industria, y también, por el alto rendimiento de sus tierras cultivables.

El Gobierno de Alemania estaba en quiebra, de modo que recurrió a varias medidas desesperadas para salvar la situación, contribuyendo con ello al agravamiento de las mismas: por un lado se hizo de la vista gorda cuando los trabajadores de la zona del Ruhr se negaron a obedecer las órdenes del ejército de ocupación, por otra parte, para resolver sus problemas de recursos económicos se dedicó a imprimir dinero que no podía respaldar con ningún valor, como oro, plata y otros productos que podrían ser aceptados como representantes de riqueza.

En el fondo se admitía, sin reconocerlo en forma explícita, la teoría del valor de Carlos Marx, quien en su libro El Capital había explicado que el valor de los productos se basa en la cantidad de tiempo socialmente necesario para producirlo. Dicho en forma específica, el valor del oro se debía a la cantidad de trabajo necesario para obtenerlo, igual que ocurre con el resto de productos que en la actualidad le llaman: “comodities” en la jerga cotidiana de los analistas de la economía y de los vaivenes de las bolsas de valores.

En los hechos la teoría del valor de Carlos Marx sigue siendo tácitamente reconocida, pues siempre que los papeles extendidos en el sistema bursátil se ponen en peligro, los grandes inversionistas compran oro, petróleo, trigo, arroz, etcétera. Esos son ejemplos de los famosos comodities. Mercancías concretas que en su existencia guardan un valor, más abajo del cual, el precio no habrá de caer demasiado como consecuencia de las especulaciones y de la oferta y la demanda.

Pero Alemania no disponía de esa clase de riqueza para imprimir billetes, sin embargo, lo hizo. A raíz de esa medida las relaciones económicas internas de Alemania entraron en una espiral de absurdos debido a la inflación que se desató. Por ejemplo, la barra de pan que en 1918 costaba 63 centavos de marco, en 1922 alcanzó el precio de 163.15 marcos, en enero de 1923 subió a 250 marcos, en julio de 1923 llegó a 3 mil 456 marcos, en septiembre de ese año a 1 millón y medio de marcos y en noviembre de 1923 a 201 mil millones de marcos.

Un huevo que en 1914 costaba 90 centavos de marco, subió en 1921 a 1.60 marcos, en 1922 a 7 marcos, en julio de 1923 a 5 mil marcos, en septiembre de ese mismo año a 4 millones de marcos y en noviembre de 1923 a 320 mil millones de marcos.

La sucesión de elecciones y la inestabilidad en la República de Weimar.

En las elecciones alemanas de 1920 el Partido Socialdemócrata Independiente, que viene de la fundación iniciada por Rosa Luxemburgo para diferenciarse de los socialdemócratas que cooperaban con el régimen del Káiser, decide entrar al proceso electoral por separado y obtiene el 17.9% de los votos, contra el 21.7% del SPD de Friederich Ebert. Sumando los dos resultados, uno encuentra que se trata del 39.6% de la votación, lo cual significa un incremento de 1.7% con respecto al año anterior.


Procede comentar que tomar como expresión de la izquierda de Alemania a los socialdemócratas es muy cuestionable, pues su política de colaboración con la derecha tiene ya una historia muy larga en los años 1920. Sin embargo, si aceptamos que había un sector de la población que los veía como una opción distinta a la derecha, puede uno suponer que, si bien los líderes tenían una conducta oscura en lo referente a las reivindicaciones de los trabajadores, la población sí los estaba buscando como representantes de algo distinto.

Un dato importante es la participación de los votantes. De cada cuatro alemanes con derecho al voto, tres lo ejercían. Este 75% de votación indica que el pueblo alemán creía en las elecciones, y demuestra, en particular, que la democracia sí era una opción en la mente de la gente.

Al pasar los años la situación general de la izquierda no mejora, como lo demuestra la evolución de resultados que se aprecian en las siguientes gráficas. El Partido Comunista Alemán se presenta en las elecciones hacia la mitad de los años 1920 e incrementa su votación lenta pero paulatinamente hasta 1930. Sin embargo, la traición de Ebert no es olvidada por los comunistas, quienes tienen un programa político muy diferente al de los socialdemócratas. Después de un descenso en las elecciones de diciembre de 1924, los comunistas incrementan su votación de acuerdo a una función lineal, mientras que el SPD decrece en la misma medida en que el Partido Comunista Alemán crece.



Relatos interesantes sobre la época se pueden encontrar también en la siguiente dirección:

De acuerdo a José Ramón Díez Espinosa, la burguesía alemana y el ejército veían a la República de
Weimar como un situación provisional que les permitiría, en algún momento propicio, regresar al régimen anterior. Díez Espinosa, de la Universidad de Valladolid, en España, afirma lo anterior en “La democracia parlamentaria en la República de Weimar: entre el mito y la realidad.”

Me parece que así lo había percibido también Adolfo Hitler, quien pronunciaba discursos adulando el interés de la burguesía y de la alta oficialidad del ejército, como ocurrió con una de sus alocuciones registrada en la ciudad de Dusseldorf, el 27 de enero de 1932, cuando era líder de la bancada del Partido Nacional Socialista en el parlamento alemán. Dijo:

“Es natural que la inteligencia disponible en una nación, en la cual los inteligentes siempre están en minoría, se pretenda que se trata del mismo valor de todos los demás. Entonces, el genio, la capacidad, el valor de la personalidad, son lentamente sujetos a la mayoría. Este proceso es el que falsamente es llamado el gobierno del pueblo. Pero este no es el gobierno del pueblo, sino en realidad, el gobierno de la estupidez, de la mediocridad, de los descorazonados, de la cobardía, de la debilidad, y de todo lo que es inadecuado.”

Más adelante concluía: “Así la democracia llevará en la práctica a la destrucción de los valores verdaderos de un pueblo.”

La gráfica siguiente demuestra cómo la votación a favor de la derecha alemana se incrementó en las elecciones de septiembre de 1930 y de julio de 1932. Si consideramos que en octubre de 1929 apareció una crisis económica de efectos internacionales con la caída de la Bolsa de Valores de Nueca York, estamos tentados a pensar que el crecimiento de la votación de la derecha en Alemania está relacionada con la crisis que sobrevino en 1929, cuando apenas intentaban recuperarse de la locura económica previa a 1926. José Ramón Díez Espinosa abunda sobre esa hipótesis en la obra que hemos citado párrafos atrás.



En las elecciones presidenciales de 1925, tras la muerte de Friederich Ebert, gana Paul von Hindenburg con el 48.3% de los votos, en segundo lugar queda Wilhelm Marx, político católico perteneciente al Partido del Centro, obtiene el 45.3% de la votación, mientras que Ernst Thälmann, del Partido Comunista, ocupa un lejano 6.4%. Considerando la edad de von Hindenburg, y el creciente deterioro de su estado de salud, se abre desde entonces la opción para que la ultraderecha ocupe el poder a base de las maniobras palaciegas en las que tiene siglos de experiencia, pues al canciller que forma gobierno no lo elige el pueblo. Lo nombra el Presidente.

En Abril de 1932 se cumple el periodo de Paul von Hindenburg y vuelve a haber elecciones para elegir a un Presidente. Esta vez se presenta también Adolfo Hitler, y de nuevo, Ernst Thälmann. Los resultados quedan como sigue:
  1. Paul von Hindenburg con el 53.1%.
  2. Adolfo Hitler con el 36.7%
  3. Ernst Thälmann con el 10.1%

Vemos que Alemania ya está en manos de la reacción, sin embargo, ese año marca el declive electoral de los nazis, pues ganan las elecciones parlamentarias por un pequeño margen sobre la izquierda en julio de 1932, pero caen en las de noviembre de ese mismo año. Las de marzo de 1933 ocurren bajo la amenaza directa de más de 40 mil supuestos policías recién contratados por el régimen de Hitler. Aún en esas condiciones, la suma de la izquierda conserva muchos diputados:



Diciembre de 1932 resulta ser el mes decisivo, ha habido dos elecciones parlamentarias ese año y en la última de ellas los nazis han perdido un número considerable de diputados. Además, Hitler acaba de fracasar en su intento por ser el Presidente de Alemania. La izquierda tiene mayoría en el parlamento, pero a diferencia de la situación revolucionaria de 1918, cuando la burguesía y el ejército acuerdan seleccionar a los líderes socialdemócratas para que formen el nuevo gobierno, esta vez ya no los quieren. Se cierra el año en una gran incertidumbre económica y política y se inicia enero de 1933 en una inestabilidad sin esperanzas. Es el año al que en 1999 Günther Grass dedicaría un capítulo de su libro “Mi Siglo”, con el título: “Algo Tenía que Pasar”.

La llegada de los nazis al poder.

José Ramón Díez Espinosa afirma que uno de los grandes defectos de la Constitución de Weimar era que abría la oportunidad para que el Presidente nombrara como canciller a líderes sin mayoría en el parlamento. Esto dificultaba, o impedía, la posibilidad de organizar un gobierno coherente en el que pudieran fluir los planes de gobierno con presupuestos aprobados en procedimientos normales. Como ya mencioné, el pueblo alemán creía en la democracia, como se concluye de que su participación en las elecciones tendía a mantenerse por encima del 75% de las personas con derecho a voto. Sin embargo, la democracia no le estaba dando soluciones a sus problemas de trabajo y de obtención de un salario para poder vivir.

En palabras de Díez, “Para muchos alemanes las promesas de la socialdemocracia fueron simples
pompas de jabón, y como tales ligeras e ilusorias: los funcionarios encargados de velar por la democracia eran los antiguos servidores imperiales; el comportamiento cotidiano de jueces y fiscales no parecía ajustado a la vigente legalidad democrática y republicana; ...”

El fracaso de la socialdemocracia devino en un fortalecimiento de la ultraderecha alemana, según Díez Espinosa “El fracaso de la ideología de Weimar conduce casi mecánicamente al triunfo
de las opciones antisistema, especialmente la derecha nacionalista.” Más todavía, según este estudioso de la realidad alemana, el pensamiento plasmado en la Constitución había dejado de ser válido, “El Parlamento, órgano soberano de la democracia alemana y expresión del voto democrático en las urnas, es apartado de la toma de decisiones políticas. La legitimidad de la acción política se desplaza del Parlamento a la Presidencia de la República.”

En enero de 1932 todo giraba en torno a la decisión que habría de tomar el Presidente Hindenburg, un hombre del que muchos escritores han dicho que ya sufría de una demencia senil diagnosticada, al menos, desde 1930. Así, todo se resolvió en intrigas palaciegas: por ejemplo, Kurt von Schleicher, un general del equipo de Paul von Hindenburg, colocado como consejero político del Presidente, había maniobrado para que Heinrich Brüning fuera nombrado Canciller en marzo de 1930. Luego había respaldado a Franz von Papen, cuyas políticas fueron consideradas por Schleicher como exageradamente derechistas. En consecuencia, debido a que él favorecía un gobierno centrista, se dedicó a maniobrar en contra de von Papen, quien fue destituido como Canciller el 17 de noviembre de 1932. Antes, Schleicher se había enemistado con Hitler debido a que trataba de inmiscuirse en las actividades del partido de los nazis.

Como consecuencia de todas estas intrigas, Schleicher llegó a Canciller el 3 de diciembre de 1932, pero generó el acercamiento de von Papen con Hitler, quienes lo vieron como un enemigo común que había que expulsar del poder. Schleicher dictó una serie de medidas que fueron criticadas por los empresarios que controlaban la producción agrícola en Alemania, de modo que al iniciar el año de 1933 su dirección se había desgastado ante los ojos del Presidente von Hindenburg. Para finales de enero de ese año Kurt von Schleicher sabía que sus días de Canciller estaban contados, de modo que preparó la forma que él creía menos peligrosa para si mismo.

Se cuenta que von Papen se apoyó en al menos 6 industriales para convencer a von Hindenburg de nombrara Canciller a Hitler:
  • Horacio Schacht, banquero que era bien apreciado por haber puesto la inflación bajo control cuando el precio de la moneda cayó en la espiral de locura que ya relatamos.
  • Gustavo Krupp, dueño de empresas fabricantes de armamento.
  • Alfredo Krupp, hijo del primero, quien controlaba el diseño y construcción de nuevas armas.
  • Fritz Thyssen, dueño de un enorme consorcio del acero en Alemania, quien controlaba el 75% de los yacimientos minerales necesarios para la fabricación del mismo. Se afirma que respaldaba económicamente al partido nazi.
  • Albert Voegler, ingeniero en la industria del acero y el carbón, quien ayudaba económicamente al partido nazi al menos desde 1928.
  • Emilio Kirdof, empresario de la industria textil, quien había escuchado a Hitler en 1927 y se había impresionado favorablemente con sus ideas de extrema derecho.

Hitler fue nombrado Canciller el 30 de enero de 1933. A partir de ese momento no descansa hasta acabar con toda oposición. Empezó con los comunistas, y después, los socialistas. Nadie que se opusiera se salvó, al intrigante Kurt von Schleicher lo mandó ejecutar la noche de los cuchillos largos. Como dice el refrán: cuando la perra es brava, hasta a los de la casa muerde. Entre las primeras medidas de los nazis se encuentran las siguientes:
  1. El 22 de febrero de 1933 contrató como integrantes de una policía auxiliar a 40 mil integrantes de las fuerzas de choque de su partido.
  2. El 27 de febrero los nazis incendiaron el Edificio del Parlamento y culparon del hecho a los comunistas.
  3. Al día siguiente Hitler dictó medidas de emergencia para controlar la situación de violencia que su propia gente había creado.
  4. En marzo de 1933 se abrieron los primeros campos de concentración para confinar allí a los opositores políticos.
  5. En marzo el Parlamento Alemán, de mayoría derechista, acuerda un ley que le da poderes dictatoriales a Hitler, pero antes del inicio de la sesión, los diputados comunistas son arrestados en donde quiera que se encuentran, incluso a las puertas del edificio donde se realiza la sesión, y son enviados a campos de concentración.
  6. El primero de abril los nazis refuerzan el boicot a las tiendas y negocios de judíos.
  7. El 11 de abril siguiente aparece el primer decreto que sienta las bases legales para la discriminación de judíos, gitanos y negros.
  8. El 10 de mayo siguiente los nazis organizan la famosa quema de libros judíos, entre ellos unos sobre Teoría de la Relatividad de Albert Einstein.
  9. En julio de 1933 el partido nazi es el único legal en Alemania.

De allí en adelante, a los no arios se les van planteando una cantidad creciente de prohibiciones, que se van escalando hasta llegar al ya bien conocido y documentado holocausto.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Elecciones en el Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Sonora





Presentación:

El Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Sonora (STAUS) se enfrenta a un presunto cambio de dirección. El proceso de Elección de Comité Ejecutivo y Comisiones Estatutarias para el período 2011-2013 va a llevarse a cabo el día 28 de septiembre de 2011. En consecuencia, al día siguiente, jueves 29, sabremos cuáles son los resultados del proceso de elección.

Son tres las planillas interesadas, pero es difícil saber qué ideas generan los cerebros de sus integrantes.

¿Cuáles son las motivaciones personales?

Como si fuera humedad en el techo de una casa mal impermeabilizada, el régimen mexicano se ha ido introduciendo en las costumbres de los profesores de la Universidad de Sonora. Como ya es costumbre, los profesores muestran un permanente deseo “de ser” algo distinto a lo que son: maestros universitarios. 


Esta manera de ver la vida amerita estudios psicológicos y/o psiquiátricos. A muchos los inunda una extraña y permanente sensación de ocupar puestos de dirección, aunque sean más aparentes que reales. Sería interesante saber por qué quieren ser burócratas sindicales tantos profesores que han llegado a ser en la vida algo que debería llenarlos de orgullo y de contento. En lugar de estar satisfechos por eso, y por realizar bien su trabajo, quieren ser otra cosa que consideran más relevante y de más alto nivel.

Ser profesores es insuficiente para tantos. ¿Entonces por qué están en una universidad?

Los profesores precaristas producidos por la crisis.


Hay otro fenómeno distinto. Ante la gravedad de la crisis económica, y del desinterés de los gobiernos priístas y panistas en la educación, así como en una política de desarrollo distinta a los dogmas del neoliberalismo, la Universidad de Sonora se ha llenado de una cantidad creciente de profesores de asignatura que son verdaderos precaristas.

El problema se inició desde el momento en que la omnipotencia de las distintas rectorías empezaron a designar a los amigos y a los hombres mansos en la direcciones de división, en las jefaturas de departamento y en las coordinaciones de programa.

Acomodando a aquellos que nunca han sido nada para que lo represente todo, crearon un problema de conducta interna en quienes de pronto llegaron a ser integrantes de la dirección de la Universidad. Lo cual no los habilita para desempeñarse como integrantes de una conducción universitaria.


Sabiendo que no estaban en sus puestos por alguna clase de liderazgo académico, sino por sus amistades, o su mansedumbre, un sentimiento de desamparo y de inferioridad llevó a multitud de jefes y directores de división a buscar la forma de sentirse acompañados por alguien, o de preferencia, por algunos. Así el número de individuos que le debían algo los hacía sentirse indispensables para alguien.

El camino siempre ha sido acomodar a los amigos, aún cuando no tuvieran derechos sindicales. Aún cuando violaran el Contrato Colectivo.

Eso no ocurrió únicamente con los profesores de asignatura, sucedió también en el tráfico de plazas de tiempo completo y en las repatriaciones y retenciones respaldadas por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT).

Así, ocupar una posición en la toma de decisiones, allí donde se sabe qué se negocia, cuándo, y con quién, resultó muy importante.

El Contrato Colectivo de Trabajo ha venido a ser el instrumento que da esa seguridad en el empleo que antes no estaba, y sigue sin estar, en el Estatuto de Personal Académico.

Estamos en tal enredo y conflictos de interés, que son continuas las violaciones a la Ley Orgánica que da estructura a la Universidad de Sonora y a la Ley Federal del Trabajo. Ya no se sabe qué cosa hizo quién, pero habrá tiempo de explicar cómo se omitieron concursos por oposición para que hicieran huesos viejos los amigos y los familiares en plazas de tiempo completo que la Universidad tenía la obligación de convocar a concurso por oposición.

En ese medio, el conjunto de profesores precaristas necesitan defenderse. Están obligados a buscar un sitio para ellos. Si no tienen familiares ni amigos directos en la administración central, se tienen que mover dentro del STAUS.

En esas condiciones, no se puede esperar mucho de los discursos de campaña. Creo que aparecerán los mismos dichos y lugares comunes de siempre. Las famosas propuestas.

Qué proponen, pero por encima de todo, qué han hecho.


Pero México está lleno de propuestas. En este país se puede ser democrático en campaña y represor en el gobierno. Suponerse de izquierda y meter a la esposa, la ex esposa, y la amante, en la nómina oficial. En México se puede hacer todo en forma impune.

Entonces en las campañas del STAUS hay dos cosas importantes:
1)Qué proponen. 2) Qué han hecho.

En el primero de los puntos tengo una pregunta:
¿Tienen ideas novedosas acerca de los programas para el retiro?
¿Algo que no sea lo mismo que ya vimos y que desgasta, y se desgasta, en los movimientos de huelga?

En el segundo punto hay algo importante. Yo quisiera ver historias de participación académica y sindical.

La secretaría imperial y burocrática.

En el qué han hecho lo que vemos es muy importante. No sé desde cuando, pero lo que tenemos es un grupo cada vez más grande de burócratas sindicales con cartera que significa una plaza de tiempo completo. Pero eso no es lo más delicado. El problema es que no hacen su trabajo.

Los integrantes de los comités ejecutivos son como los funcionarios de gobierno. Los tienes que ir a buscar porque jamás salen de su edificio refrigerado, donde se la pasan tomando café gratis haciendo algo que en la base no sabemos qué es.

La situación apunta hacia el agravamiento. Ahora parece que tendremos un nuevo local sindical. ¿Realmente hacía falta eso?

Yo propuse, y argumenté, a favor de que el STAUS creara una preparatoria con un enfoque académico progresista. ¿Y qué pasó? ¡Nada! No tenemos, y no tendremos, un bachillerato alternativo. En cambio, habrá nuevo edificio.

Un edificio cuya construcción se asignó a cierta empresa constructora, por cierto. No hubo licitación abierta, fíjense bien en lo que eso significa. Y por mucho que me cuenten que era mejor así, y que el Consejo de Delegados lo aprobó. Yo no me trago el cuento.

Volviendo a la eficiencia de las secretarías, los problemas crecen, pero todo se lo dejan a los delegados. El dilema es que ya son tantos secretarías, que van camino de igualar a la cantidad de delegados, pero la verdad, uno no sabe lo que hacen.

Es grave tener que esperar sentado para ser atendido por un secretario general. Es absurdo que la secretaria le conteste a uno que el señor está ocupado.

Como he dicho varias veces, se conducen como los funcionarios de gobierno.

Es delicado que conversen contigo y te digan que están de acuerdo en tus planteamientos, pero luego no hagan nada para demostrarlo en los hechos. Se comportan como el dicho mundialmente conocido que relato enseguida:
Cuando tu le planteas algo a un político y te dice que sí, en realidad significa tal vez; pero si te contesta tal vez, debes entender que está diciendo que no; pero cuando te dice que no, entonces no estás hablando con un político.

En esas condiciones ¿se pueden creer las propuestas que se hacen?

Veo a un comité ejecutivo casi imperial. Que preside las asambleas generales, las sesiones de consejo general de delegado y lleva siempre la voz cantante. La única voz que se oye es la del comité y la de algunos cuantos compañeros entusiastas que, desafortunadamente, dicen siempre lo mismo.


El secretario general se ha apropiado de la asamblea general, pero el sentido de un sindicato democrático no es que el dirigente principal se ponga como rector en el colegio académico a dar la palabra y a dictar la agenda y también los tiempos.

En ninguna parte de los estatutos (ahora estatuto) del STAUS se dice que esa es una facultad del secretario general. Todo lo contrario, el estatuto siempre ha establecido que lo procedente es nombrar un presidente de debates.

Siendo así, ¿por qué el secretario general, más varias secretarías, se ponen a presidir las asambleas generales?

Es una forma de acercarse al charrismo sindical. A las mañas introducidas por los abogados en las legislaciones para que quien preside una sesión sea quien le da su reconocimiento, de modo tal que, si Él no está, entonces la sesión no vale. La mayúscula es intencional.

La naturaleza de la asamblea general no se la debe dar el secretario general, ni el comité ejecutivo tampoco. La esencia de la asamblea general está en sus agremiados. Por eso el nombramiento del presidente de debates es fundamental.

El STAUS se va alejando de ser un sindicato democrático. No se alcanza la democracia solamente porque hay votaciones. Eso es un truco que conocemos muy bien. Es la gran farsa de la democracia representativa.

Ya hay voces que hablan como en un sindicato charro, que defienden posturas charras, que promueven camaradas y sostienen como buenas las posiciones de la autoridad. Especialmente cuando creen que nadie los ve.

Pero sepan que nos damos cuenta, aunque sea de vez en cuando, pero con un solo botón de muestra es suficiente.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Y ahora va este cuento del profesor Ramón Santoyo (agárrense)


AGUA


El vino bebido la noche anterior le provocó un pesado malestar en la base del cráneo. Se levantó, se dirigió tambaleante hacia el lavabo, abrió la válvula, unió las manos formando un recipiente y esperó la salida del agua. Ni una gota humedeció su piel, sólo sintió el aire acumulado en las viejas tuberías acariciar sus palmas; apoyó la frente en la fresca superficie del espejo y suspiró. El murmullo lo hizo separarse del cristal, voltear de un lado a otro para ubicar su procedencia, pero no vio a nadie; vivía solo y en ese momento no era posible que alguien estuviera ahí. El susurro se convirtió en palabras y éstas en exaltado reclamo. Volteó hacia todos lados: nada. La voz seguía su perorata. Fue directo a la regadera, giró las llaves y un leve rumor erizó su piel: voz, tono y mensaje magnificaron su sorpresa. Corrió hacia la cocina, abrió los grifos y el griterío golpeó sus tímpanos.

Alfonso cayó al suelo con los ojos muy abiertos; las voces se deslizaron por el tobogán de sus oídos y lo despertaron casi por completo. Por fin escuchó con claridad: “¿Por qué lo hiciste?” La respuesta resonó en el baño. Se levantó, salió con rapidez de la cocina y cerró con fuerza la válvula del lavamanos. “Tú, tú, tú” se oía, entonces, recordó que el fontanero había olvidado eliminar el goteo. No tenía idea de quiénes ni de qué lo acusaban sólo imaginó miles de índices golpear su pecho. El iterar del monosílabo fue desesperante; hizo jiras un trozo de tela, tapó el orificio del grifo y el silencio lo alivió momentáneamente. El pronombre se escurrió como una gota de agua entre el tejido y el estribillo se ubicó en intervalos mucho más prolongados.

El rumor en la tina lo obligó a girar y saltó a ella; cayó en la cuenta de que los manerales estaban completamente abiertos y los cerró con firmeza; pero las voces llenaron la bañera hasta el tope; y cuando comenzaron a repetir los hechos, como si lo hubieran visto todo, Alfonso liberó la boca de alcantarilla y dejó que la terrible condena se fuera por los albañales. Apretó las llaves nuevamente y cuidó que no escapara ni un sonido de la regadera. Abandonó el cuarto de aseo y los gritos que invadían la cocina lo hicieron apresurar el paso y aferrarse a las válvulas del fregadero. Las apretó muy fuerte y la llave izquierda se quedó enredada entre sus dedos. El chorro de voces se elevó hasta el techo y descendió en partículas, como lluvia ácida, sobre él. “Nos jodiste a todos” inundó sus tímpanos; las demás expresiones azotaron su cuerpo y dejaron terribles mensajes tatuados en su piel.

“Nos jodiste a todos”, “Nos jodiste a todos” y el estruendo de voces se apoderó de la cocina y, poco a poco, de la vivienda entera. Alfonso sintió el mareo cuando las palabras penetraron su epidermis y oprimieron su corazón; los latidos tomaron el ritmo del vocerío y el arrepentimiento lo hizo caer al suelo: “Qué hice, Qué hice, balbuceó”. El golpe cerró su consciencia y éste alivió su martirio.

Otros golpes pero en la puerta lo despertaron. Alfonso registró centímetro a centímetro alderredor; lo que vio, lo hizo tambalear y cayó de rodillas. Se incorporó, y como pudo, abrió la puerta. La mirada del plomero escudriñó las pupilas de Alfonso, recorrió su cuerpo y al final se abrió hacia el interior de la casa. Los ojos de Rafael se entrecerraron, apretó los dientes, empuñó la stylson y entró decididamente.











                                                                                      RAMÓN SANTOYO DURÁN          
                                                                   Junio de 2008
                                                                                          Guaymas, Sonora.

Tengo una raíz en el corazón (Poema de Ramón Santoyo Durán)


Hace varios meses el profesor Santoyo me envió un poema escrito por él en la fecha señalada abajo.
Batallando con los puntos y aparte en los reportes de mi blog, no encontraba la manera de incorporarlo en este espacio.

Parece que ahora lo estoy logrando así que aquí va.





Tengo una raíz en el corazón
se enreda y busca las plantas de los pies;
se aferra al corazón de la tierra en su ritmo perpetuo
que como un reloj de arena,
acompasa los latidos de corazón a corazón.
Cordón umbilical de lo infinito,
trasiego de vida y muerte:diástole y sístole
sostiene al universo en el filo de la navaja.
Tengo una raíz en el corazón
dispuesta a estrangularlo;
y al abrir la compuerta en el cadalso del cuerpo
el reloj del hombre oscila,
péndulo mortal,
al unísono con el reloj de la tierra.









                                                                             Ramón Santoyo Durán
                                                                              16 de enero de 2010