sábado, 14 de diciembre de 2013

Universidad de Sonora ¿cómo evitar que sigan atropellando estudiantes?

Esta foto nos muestra el Teatro Degollado en Guadalajara Jalisco. Quiero aprovecharla para sugerir algunas ideas nada caras que podrían ayudar a disminuir el riesgo que corren nuestros jóvenes en las calles que circundan la Universidad de Sonora.

El objetivo de esta contribución es proponer una solución parcial que podría disminuir el riesgo de atropellamientos de estudiantes de la Universidad de Sonora a un costo relativamente barato. Este tema lo traté el 25 de marzo de 2012 y puedes leerlo en la siguiente dirección:

Obviamente ninguna autoridad me hizo caso, y desde entonces, han atropellado a varios jóvenes. Recuerdo a una joven deportista que murió a causa del golpe recibido, y pocos días después, un sujeto con poca alma atropelló a dos estudiantes de medicina en la calle Reforma.

Parto de la base de que los automovilistas no harán algo de su parte para respetar la vida de los jóvenes que asisten cada día hábil a atender sus clases, exámenes, etcétera en el campus de la Universidad de Sonora, Unidad Centro.

Trataré únicamente el caso de la Calle Colosio, ubicada como frontera sur del campus universitario. Los riesgos diarios enfrentados por los jóvenes amerita hacer algo con urgencia.

La misma solución puede ser aplicada en todas las demás calles circundantes a la Universidad. En todos los casos se trata de falsas vías rápidas, como hice ver en la contribución antes citada.

Otra premisa fundamental para esta propuesta es la siguiente:

No es lo mismo agilidad y fluidez en el tránsito que velocidades permitidas muy altas.

Explicaré ahora por qué. Todo parte de que el cálculo del tiempo utilizado en un recorrido a rapidez constante se calcula mediante la siguiente expresión:

donde t indica el tiempo, d la distancia recorrida y v la rapidez de un móvil.
De modo que cuando las distancias son pequeñas, como en una ciudad, las diferencias de tiempo tampoco son muy grandes.

Supongamos un automovilista que va desde la calle Rosales, a lo largo de la calle Colosio y avanza hacia el poniente, para llegar hasta un costado del seminario donde se forman sacerdotes de la iglesia católica. La distancia es de aproximadamente 4 800 metros.

Supongamos ahora un diseño vial en el cual los semáforos están sincronizados para que un automovilista los encuentre en señal verde mientras viaja a una velocidad de 60 kilómetros por hora. Son 16.6 metros por segundo y lo llamaremos conductor rápido.

El tiempo que el conductor rápido de un automóvil necesita para llegar desde la calle Rosales hasta el seminario para sacerdocio católico (Hermosillo) es de 4 minutos y 49 segundos.


En cambio, si el diseño vial consiste en sincronizar los semáforos para favorecer a los conductores que viajan a 40 kilómetros por hora (conductor lento), tenemos que viaja a 11.11 metros por segundo y necesita de 7 minutos con 12 segundos para recorrer esa misma distancia.

La diferencia de tiempo entre el conductor rápido y el conductor lento es de 2 minutos con 23 segundos.

La conclusión es que aumentar la velocidad máxima de 40 a 60 kilómetros por hora sólo mejora el tiempo de traslado en menos de dos minutos y medio. Demasiado poco para tanto incremento del riesgo. Si la gente se atrasa, en los atascamientos, se debe a la mala sincronización de los semáforos, y también, a la necedad de quienes sabiendo que a una velocidad anunciada encontraran los verdes, insisten en conducir a una rapidez muy superior. No reflexiona en que, así, lo único que consiguen es llegar antes al siguiente cruce importante, frenar y quedarse estacionados frente a un semáforo en rojo. Cuando por fin se pone verde, tardan en arrancar y son alcanzados por los que no condujeron tan rápido como ellos, quienes a cambio, se ven obligados a frenar.

Sobre la base de la consideración anterior, propongo una velocidad de sincronía de 40 kilómetros por hora en el tramo de la calle Colosio con semáforos bien sincronizados y medidas para evitar velocidades superiores. Si es así, se puede pensar en un sistema de islas donde cada estudiante se pueda proteger de un atropellamiento.

El diseño de estas islas se puede explicar revisando cómo se procedió enfrente del Teatro Degollado de la Ciudad de Guadalajara Jalisco, cuya foto presento enseguida

En ellos puede verse los carriles separados por cilindros que impiden el paso brusco de un carril a otro. Se trata de una calle de 13 metros de ancho, dividida como se ve en la foto.

Para el caso de la calle Colosio, al sur de la Universidad, sugiero la construcción de cuatro rectángulos en el carril central, con un área de 21 metros cuadrados cada una. Tomando en cuenta que la vialidad mencionada tiene cinco carriles, es posible diseñar las islas para que sean tan anchas como el carril mencionado y con aproximadamente 6 metros de largo.

En 742 metros desde el Centro de las Artes hasta la calle Reforma es factible colocar seis de estas islas. Aproximadamente una cada cien metros, tal que los estudiantes podrían avanzar dos carriles, protegerse en medio de los cilindros para evitar ser atropellados y esperar el tiempo necesario para terminar de cruzar la calle.

La costumbre de cambiarse de carril solamente porque el conductor juzga que por la línea vecina podrá ir más rápido también podría ser eliminada a base de esta clase de cilindros. No es muy caro y la seguridad de los estudiantes peatones crecería.



domingo, 6 de octubre de 2013

Las plazas de tiempo completo en la Universidad de Sonora (laberinto de ilegalidad)



Los romanos usaron las modificaciones al calendario para apresurar el cobro de los impuestos y destrozaron la razón de ser del mismo. Su objetivo inicial era funcionar como medida del tiempo para la orientación necesaria de las actividades agrícolas.

En un sentido similar, la autoridad de la Universidad de Sonora viene manejando la ocupación de las plazas de tiempo completo como un asunto que se puede tratar con el dedo, al margen de toda la legislación aplicable al respecto.

Ocurre que todavía no se jubila alguien y ya existe el presunto sustituto.

Llevado al extremo, se podrían dedicar a hacer una lista de los más enfermos y achacosos para escribir en otra columna quién va a sustituirlos si fallecen.

Esto es especialmente preocupante para los profesores de asignatura que aspiran a ocupar una plaza de tiempo completo alguna vez y también es materia de ocupación del Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Sonora (STAUS), donde las direcciones sindicales han creído que impulsando la jubilación de profesores se abrirán espacios para el personal que trabaja por horas.

Es tiempo de que todo el personal de asignatura comprenda que la dinámica de los hechos muestra que las plazas no serán para ellos, sino para los repatriados y retenidos que la autoridad tenga a bien incluir en las convocatorias que ha venido sacando periódicamente.

Se trata de convocatorias en las que se incluyen restricciones peligrosas que luego no son respetadas. Porque después resulta que de manera discrecional se aceptó tramitar repatriaciones y retenciones sin el requisito de tener una plaza disponible.

Los hechos demuestran que esa esperanza del personal de asignatura no pasa de ser una ilusión, pues la autoridad viene designando, a través de una comisión especial que es ilegal, quienes van a ocupar las plazas próximas a desocuparse.


El contexto legal es muy claro, pero se han empeñado en enredarlo. En el punto 1 de las referencias que agrego a esta contribución a mi blog cito que la Constitución Mexicana especifica que las universidades rigen sus relaciones de trabajo conforme al Apartado A del Artículo 123 Constitucional, de acuerdo a las características propias de un trabajo especial.

En el punto 2 muestro que la Ley Federal del Trabajo obliga a que los profesores que ingresan sean aprobados conforme a una evaluación académica que efectúe el órgano competente que la propia universidad establece.

En el punto 4 hago ver que la ley orgánica obliga a que dicha evaluación sea por opisición y en el punto 8 hago ver que, de acuerdo a dicha ley, el órgano pertinente es el Consejo Divisional.

Dicho de otro modo, en noviembre de 1991 el Congreso del Estado de Sonora pasó por encima de la Ley Federal del Trabajo y no le dejó a la Universidad de Sonora la oportunidad de decir cuál sería el órgano encargado de tales evaluaciones. Especificó que serían los consejos divisionales, y además, les dijo cómo: por oposición.

Las autoridades de la Universidad de Sonora que juran respetar la ley deberían tener esto muy en cuenta.

No lo han hecho así. Parecen ignorar que hace más de 21 años que desapareció el Consejo Universitario, cuerpo colegiado que tenía la facultad de atender y resolver en última instancia cualquier conflicto, y podía también interpretar la ley orgánica.

No es el caso del Colegio Académico. Éste está limitado a los criterios que le proponga el Consejo Jurídico, como señalo en el punto 5.

Como señalo en el punto 7, la ley orgánica le permite al Colegio Académico atender y resolver sobre aquellos asuntos que no sean competencia de otros órganos. En consecuencia, no tiene derecho a nombrar ninguna comisión especial que asigne plazas, como tampoco debe hacerlo el Rector.

Como señalo en el punto 10, el artículo 40 de la ley orgánica establece que es el Consejo Divisional el que procesa el ingreso del personal académico.

Los procedimientos están en el Estatuto de Personal Académico pero no se respetan, peor aún, hay autoridades que pretenden seguir violando esta norma jurídica con el pretexto de que ya ha sido violado antes.

Aunque acuerden con el STAUS procedimientos, las autoridades de la Universidad de Sonora tienen la obligación de ceñirse a las normas anteriores. Esconderse detrás de una serie de hechos ocurridos en el pasado no le da derecho a nadie a violar la legislación.

No existe en México una sola norma jurídica realmente aplicable, que respalde el proceso de asignación de plazas que se viene realizando.





REFERENCIAS:

Punto 1:
Constitución Política de los Estados Unidos. Artículo 3o, Fracción VII

"Las universidades y las demás instituciones de educación superior a las que la ley otorgue
autonomía, tendrán la facultad y la responsabilidad de gobernarse a sí mismas; realizarán sus
fines de educar, investigar y difundir la cultura de acuerdo con los principios de este artículo,
respetando la libertad de cátedra e investigación y de libre examen y discusión de las ideas;
determinarán sus planes y programas; fijarán los términos de ingreso, promoción y permanencia
de su personal académico; y administrarán su patrimonio. Las relaciones laborales, tanto del
personal académico como del administrativo, se normarán por el apartado A del artículo 123 de
esta Constitución, en los términos y con las modalidades que establezca la Ley Federal del
Trabajo conforme a las características propias de un trabajo especial, de manera que
concuerden con la autonomía, la libertad de cátedra e investigación y los fines de las
instituciones a que esta fracción se refiere;"

Punto 2:
Ley Federal del Trabajo:
"Artículo 353-L.- Corresponde exclusivamente a las universidades o instituciones autónomas por ley
regular los aspectos académicos. Para que un trabajador académico pueda considerarse sujeto a una relación laboral por tiempo indeterminado, además de que la tarea que realice tenga ese carácter, es necesario que sea aprobado en la evaluación académica que efectúe el órgano competente conforme a los requisitos y procedimientos que las propias universidades o instituciones establezcan."

Punto 3:
Exposición de motivos de la ley 4, Orgánica de la Universidad de Sonora:
"En los artículos 51, 52 y 53, con sus respectivas fracciones, se especifican los requisitos que deberán reunir los componentes de la comunidad universitaria, así como los derechos y obligaciones que tendrán los mismos."



Punto 4:
Ley 4:
Artículo 52, Fracción II:
"Los nombramientos del personal académico podrán ser de carácter definitivo o interino. Los nombramientos definitivos deberán hacerse mediante oposición abierta."

Ley 4:
Consejo Jurídico
Punto 5:
"ARTÍCULO 49.- Compete al Consejo Jurídico proponer criterios de interpretación en la aplicación de esta ley, de sus reglamentos y del estatuto general."

Punto 6:
Colegio Académico
Ley 4:
Artículo 21, Fracción III:
"Expedir las normas y disposiciones reglamentarias para la mejor organización y funcionamiento académico de la Universidad, previo dictamen técnico del Consejo Jurídico."

Punto 7:
Colegio Académico
Fracción XVI:
"Conocer y resolver sobre los asuntos administrativos que no sean competencia de otro órgano de la Universidad;"

Punto 8:
Consejo Divisional
Artículo 40, Fracción :
"Evaluar, dictaminar y resolver en definitiva sobre el ingreso y promoción del personal académico, para lo cual nombrará comisiones dictaminadoras;"

Punto 9:
Estatuto General
Facultades del Colegio Académico
Artículo 17, Fracción V
"Ejercer las demás atribuciones que le confieran las normas y disposiciones reglamentarias de la Universidad."

Punto 10:
Facultades de los Consejos Divisionales:
Ley 4
Artículo 21, Fracciones VIII y IX
"Nombrar las comisiones dictaminadoras para evaluar, dictaminar y resolver sobre el ingreso y promoción del personal académico.

Resolver en definitiva sobre las evaluaciones para el ingreso y promoción del personal académico en caso de impugnación."

sábado, 22 de junio de 2013

Recuerdos sobre Arnoldo Martínez Verdugo (memorias de un ciudadano)



Algunos antecedentes

Existe en Japón un concepto que se llama: tesoro viviente. Se refiere a las personas destacadas en determinadas actividades artísticas o técnicas que se encuentran en peligro de extinción.



Si las normas morales en la política mexicana están en proceso de desaparecer, entonces podría haberse desarrollado una iniciativa tendiente a hacer de Arnoldo Martínez Verdugo un tesoro viviente mexicano.

Sin embargo ocurrió exactamente lo contrario. Cuando Jesús Ortega tomó la dirección del Partido de la Revolución Democrática (PRD), en noviembre de 2008, le retiró a Don Arnoldo la pensión mensual que recibía de ese partido. La medida se hizo extensiva a todos los consejeros eméritos de esa organización política. Tenía entonces 84 años de edad y era su único ingreso.

Don Arnoldo murió el viernes 24 de mayo de 2013 a la edad de 88 años, y aunque ya no será para los mexicanos un tesoro viviente, podría ser considerado como la esencia de una izquierda mexicana en la cual la honestidad debería venir aparejada de la actividad política de los hombres de izquierda. Ésta es una concepción muy diferente a la conducta esgrimida por la dirección del PRD que es conocida como los chuchos.

Don Arnoldo fue el dirigente del Partido Comunista Mexicano desde 1963 hasta su desparición en 1981. Una organización política proscrita en México por orden de diversos presidentes del país, quienes veían necesario congraciarse con los empresarios y facilitar su control de los trabajadores. Estuvo en Lecumberri solamente porque sí, pues nunca fue promotor de ninguna vía violenta. Vestía de manera pulcra y sin pretensiones, no se dejaba barba de intelectual, ni usaba lentes, ni trajes caros.

El PCM, el ambiente en su contra, y la reforma política de José López Portillo

El partido que le tocó dirigir estaba terriblemente vilipendiado en México, a pesar de que Don Arnoldo impulsaba una línea independiente de la casta dirigente de la Unión Soviética, se le colgaban todos los crímenes de Stalin. Se le acusaba de pretender arrebatar a los niños del seno familiar para llevarlos a adoctrinar en las escuelas ateas del estado. Se pretendía que desde el poder declararía que todas las mujeres serían socializadas sexualmente, entre otros embustes en los que ya solamente faltaban las recetas de cocina por medio de las cuales los niños serían azados.

Como relata Enrique Semo, en el año de 1963, cuando Gustavo Díaz Ordaz era Secretario de Gobernación en México, tuvieron que realizar un congreso del partido en una casa a oscuras, cuidando de no hablar en voz demasiado alta y durmiendo durante las noches en el piso. Otros militantes del PCM me contaron alguna vez que la repartición del periódico tenía que realizarse llevándolo escondido adentro de otro periódico de circulación nacional, pues la simple posesión del mismo generaba detenciones.

El PCM había intentado participar electoralmente en 1967, pero el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz prohibió la realización de la asamblea donde tomaría los acuerdos conducentes a su actividad electoral. De todos modos, el 14 de abril de ese año presentaron a la Comisión Federal Electoral una lista de candidatos a diputados para 178 distritos electorales del país, pero estos no fueron registrados.

Ocho años después, en diciembre de 1975, el XVII Congreso Nacional del PCM decidió que en 1976 presentaría como candidato presidencial al líder obrero Valentín Campa y así lo hizo. Don Valentín recorrió el país y estuvo en Hermosillo Sonora en un momento álgido para el estado, y en particular, para la Universidad de Sonora. En octubre de 1975 el presidente Luis Echeverría había ordenado la renuncia del gobernador del estado. Un joven protegido suyo que por alguna razón había caído de su gracia. En su lugar, cubría el interinato Alejandro Carrillo Marcor, un integrante del PRI con una trayectoria personal que bordeaba la centro izquierda, pero que para los empresarios sonorenses era algo así como un comunista infiltrado en el patio de su casa. Los cambios en la vida local eran notables: menos de veinte meses antes, por traer entre tus libros alguno de los ejemplares escritos por Lenin, te hacías acreedor a una represión policiaca, pues la portación de esas obras era catalogada como literatura subersiva en la prensa, que justificaba tu detención por ese solo hecho. En cambio, en los primeros meses de 1976, comprendiendo el negocio que tenía enfrente, la empresa Librolandia tenía al menos una mesa llena de libros de color rojo, entre los cuales podías comprar, en pleno centro de Hermosillo, uno de los ejemplares que menos de dos años antes debías esconder cuidadosamente. Los grupos de la ultraderecha sonorense estaban alarmados, no querían a ese sujeto en la gubernatura, y para colmo, en la Universidad de Sonora había estallado una huelga de trabajadores que a la semana ya estaba desalojada por un grupo de choque conocido coloquialmente como “los micos”. Los huelguistas agredidos fueron a instalarse en la Plaza Zaragoza, enfrente del Palacio de Gobierno, desde el 19 de marzo de 1976. Allí estaban en mayo de ese año, y hasta esa plaza llegó Valentín Campa con un discurso en el que se hablaba sin tapujos. De acuerdo a los conteos del mismo PCM, en julio de ese año obtuvo un millón seiscientos mil votos.

La realidad de la reforma política que surgió a partir de 1978 era ésa. En 1976 el Partido Acción Nacional había decidido boicotear las elecciones, mientras el PCM participaba, al margen de la ley, con votos recibidos que luego no fueron reflejados en las actas. Contrario a la historia de los columnistas promovidos por las revistas apropiadamente financiadas, más sus pregoneros en la radio y la televisión, la ultraderecha en México dormía en el momento en que la izquierda presionaba por una apertura democrática.

El concepto de partido en la práctica de Arnoldo Martínez Verdugo

La primera vez que el PCM participó en elecciones como un partido legalmente reconocido fue en 1979. Fue posible gracias a la reforma electoral que discute apropiadamente Miguel Castellanos Moreno en un blog que se encuentra en la siguiente dirección:

Era un partido que traía documentos para presentarse en lugar de frases escuetas sin contenido




En esa ocasión el PCM pidió ayuda para ir a vigilar las casillas y yo me ofrecí como uno de tantos voluntarios. Además del terrible calor que se abatió sobre nosotros, hay tres hechos que nunca olvidaré de ese día. El primero fue la cara de espanto del presidente de casilla cuando me presenté diciendo que llegaba en representación del partido comunista. El segundo fue cuando encontré que habían votado dos muertos, pues como la casilla se colocaba a 150 metros de la casa donde había pasado parte de mi niñez, yo conocía a los habitantes de los alrededores. El tercer hecho se presentó cuando traté de declarar que ese día habían venido a votar (desde el más allá por supuesto) una señora a quien apodaban Doña Chepita y su hijo Abdón. El presidente de casilla pretendió negarme el derecho a anotarlo en el acta de cierre correspondiente, y como durante la tarde habían ido a llevarle alimentos dos de sus hijas, mismas que me saludaron afectuosamente porque habían sido estudiantes mías en el bachillerato, se preocupó cuando le pregunté qué iría a pensar de él su familia si sabía que me había negado algo establecido en la ley.

La campaña del PCM en 1979 no fue sencilla, acostumbrados al régimen previo a la reciente reforma política, los policías interceptaban a las personas que repartían su propaganda o pintaban bardas en la forma que estaba autorizada. Había recibido el registro condicionado en 1978 y debía refrendarlo en las elecciones de julio del siguiente año mediante la obtención de cuando menos el 1.5% de los votos.

El PCM desapareció en 1981 para dar lugar al Partido Socialista Unificado de México y Don Arnoldo participó como candidato a la presidencia de la república en 1982. Visitó Hermosillo, Sonora, como parte de su campaña. Realizó un mítin bastante numeroso en el Jardín Juárez, con el templete colocado en el entronque de la calle Matamoros y Yucatán, enfrente del Cine Sonora.



Venía promoviendo el programa y la ideología del partido, y como consecuencia, aprovechó el acto para fijar la posición oficial del mismo acerca del papel de la iglesia y de los curas en la política de México. Me llamó la atención que proponía la vigencia de derechos civiles de los sacerdotes, a la vez que insistía en la libertad de credo religioso de cada mexicano. Me pareció excelente la seriedad de su postura y sentí que era paradójico que justamente un comunista estaba planteando el voto como uno de los derechos de los curas.
Escaneo Arnoldo candidato en 1982



Aquella era una izquierda que no jugaba a las moderaciones y proponía soluciones profundas. Se apoyaba en volantes sin frases vacuas y en su programa contemplaba los siguientes puntos:
Respeto a las garantías individuales.
Vigencia de los derechos de expresión, reunión y manifestación.
Disolución de cuerpos policiacos anticonstitucionales.
Alto a la represión.
Democracia y libertad sindicales.
Derecho efectivo de huelga.
Escala móvil de salarios.
Control de precios.
Control de cambios.
Nacionalización de la banca.
Confiscación de capitales y bienes adquiridos al amparo de los cargos públicos.



En el caso de la Universidad de Sonora había varios grupos pequeños de estudiantes que se habían asociado para enfrentar a la ultraderecha que dirigía la institución. Se llamaban comités de lucha y eran un conjunto de muchachos con ideas muy diversas que simpatizaban con la izquierda, pero no tenían una idea orgánica de ella. Una cantidad significativa de estos jóvenes que se decían de izquierda se la pasaban criticando la actitud electorera del PCM, y después, también la del PSUM. Varios de ellos mantuvieron esa mentalidad hasta que se vieron obligados a enfrentar sus necesidades y aspiraciones de diversas maneras. Por ejemplo, en 1986, uno de los integrantes del Comité Ejecutivo del Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Sonora, expresaba que la izquierda electorera había vendido su ideología a cambio de un plato de lentejas. Otros se la pasaban escribiendo en las paredes: “luchar contra el imperialismo donde quiera que esté”, sin usar la ortografía correcta, sin importarles si los destinatarios del mensaje sabían quién era ese tal imperialismo y tampoco si estaban de acuerdo en que anduvieran embarrando las paredes.


En los primeros años de la década de 1980 se destacaban en Sonora los herederos del Partido Comunista Mexicano y del Partido del Pueblo Mexicano (PPM), además de un par de grupos troskistas y un conjunto de personas cuya actividad política era pintar paredes y firmarse CS. Al interior del PSUM chocaron dos visiones distintas de partido, unos (los del PCM) acostumbrados a una supuesta clandestinidad y a mantenerse en una estructura de cuadros y de células que tenían el ADN averiado, pues casi no lograban reproducirse. Otro (el PPM) ligado a un sistema clientelar de liderazgo y obtención de metas muy concretas y específicas. Ante el riesgo de ruptura en el naciente partido Don Arnoldo y Alejandro Gazcón Mercado hicieron acto de presencia con relativa frecuencia. Entonces tuve la oportunidad de conocer a ambos.

Don Arnoldo recorría las células del antiguo PCM una por una. Enseñaba que el papel de los universitarios era: como profesores, enseñar bien, y como estudiantes, estudiar mucho. Analizar la realidad y comprenderla para ponerla al alcance de nuestro pueblo en palabras claras. En cuanto a la política, era necesario aprender la teoría y aprovecharla para actuar en forma consecuente con el ideal de una democracia practicada por todos los mexicanos.

Para Don Arnoldo, un pueblo que no era capaz de luchar por la democracia tampoco tendría la habilidad para construir el socialismo. Don Arnoldo asistió a varias de nuestras reuniones cargado de una paciencia que parecía infinita. Se sentaba con nosotros en torno de una mesa y pedía que alguien organizara la reunión otorgando la palabra. Presentaba un informe breve de la razón de su presencia y buscaba enterarse de los eventos políticos locales más recientes, deseaba saber nuestra opinión al respecto y promovía la realización del análisis de la situación que se estaba presentando. Preguntaba cómo veíamos las cosas y qué pensábamos hacer. Contrario al dicho de los detractores de esa izquierda a la que llamaban electorera, jamás daba línea.

En una ocasión contó una broma. Dijo:
- Los trabajadores de la Unión Soviética dicen que su ministro de agricultura es mago – guardó silencio.
No faltó quien preguntara:
- ¿Por qué? – entonces Don Arnoldo completó:
- Porque manda sembrar el trigo en Ucrania pero lo cosecha en Canadá.

Fue su forma de recordarnos, sin entrar en polémicas, que él no se creía el cuento de la Unión Soviética como el paraíso de los trabajadores.

Alejandro Gazcón Mercado, líder del PPM, asistía también a las reuniones oficiales y en una ocasión conversó con nosotros acerca de la situación de la Universidad de Sonora. Era un hombre dicharachero, simpático y probablemente bohemio, pues en una ocasión, mientras lo trasladaba al sitio donde se quedaría a dormir, me invitó a una cantina que, al parecer, conocía bien, pues me habló maravillas de lo bien que lo podrían tratar a uno allí.

Arnoldo escribía entonces su libro Historia del Comunismo en México y se iba todas las mañanas con su máquina de escribir a buscar información que le fuera de utilidad. Su interés en ese momento se centraba en Luis G. Monzón, un profesor originario de San Luis Potosí que había sido impulsor del pensamiento de los hermanos Flores Magón. Éste es un dato importante porque nos muestra cómo funciona el sistema sonorense de limpieza ideológica, se oculta la actividad política de este profesor que respaldó el movimiento de Francisco I. Madero en 1910 y fue uno de los cuatro representantes por Sonora en el Congreso Constituyente que llevó a la redacción de la Constitución de 1917. Después sería uno de los creadores de la Liga Nacional Campesina en noviembre de 1926 y senador por Sonora, pero como nunca fue promotor de las ideas agradables para los oídos de los empresarios, es un personaje olvidado. Hay en la colonia Nuevo Hermosillo una calle con su nombre, pero no se de una escuela que lo tenga, a pesar de que terminó sus días como inspector de escuelas en el Distrito Federal, viviendo de su trabajo, y de ser el promotor de un sistema educativo unificado en la Constitución de la República, contraviniendo la línea planteada por Venustiano Carranza, quien no la contempló en su proyecto.

Para establecer en Sonora un concepto de partido, Don Arnoldo no fue a teorizar, nos mostró que a los congresos se llegaba con análisis estructurados en documentos y propuestas de acción que debían discutirse. El mismo PSUM nació haciendo el trabajo de esa forma, siguiendo los lineamientos del PCM. Hubo en la campaña un documento impreso que se intitulaba: Basta de Miseria en México (una política económica en beneficio de los trabajadores)


Se contaba con otro llamado: Una alternativa democrática y revolucionaria para transformar la frontera norte de México.

Uno más de nombre: El PSUM y la política ecológica



Y así sucesivamente. El propósito era que fueran leídos y discutidos a profundidad para normar la forma en que se expresarían las ideas frente al conjunto de pobladores de cada sitio.

El principio del fin de un concepto

En los congresos compartidos con el PPM aprendimos que había otra forma de pensar en el partido, una en la que los delegados no estaban a la hora de las presentaciones de conclusiones de las mesas, pero nunca se perdían las votaciones siguiendo las indicaciones de alguien que en broma le llamábamos el tira líneas.

El PSUM desapareció en 1987 para dar lugar al Partido Mexicano Socialista (PMS) y dejó para siempre el símbolo de la hoz y el martillo. En 1988 postuló al Ingeniero Heberto Castillo como candidato a la presidencia de la república, quien declinó ante el fenómeno de Cuauhtemoc Cárdernas.
La necesidad que tuvo el PRI de hacer un fraude para seguir en el poder mostró algo que nos habia dicho Don Arnoldo la primera ocasión que se reunió con nosotros. Abrió su presentación diciendo que los resultados de las elecciones, entre otros datos disponibles acerca de las luchas populares y el malestar de la gente, daban muestras claras de que estábamos ante la presencia de un partido (el PRI) que estaba en declive. Era 1983 y a muchos de los presentes nos sorprendió su optimismo. En julio vimos las caras de preocupación de los priístas declarando que ellos habían ganado, pero el lenguaje facial y corporal delataba lo contrario. Se impusieron con la ayuda de los panistas y entonces se inició este sistema de compartir el poder a la manera en que lo hacen los republicanos y los demócratas en Estados Unidos. Lo mismo con siglas y matices diferentes.

No vimos al PMS, ni al PRD (que usufructúa el registro del Partido Comunista Mexicano) elaborar documentos ni tratar de educar en escuelas de cuadros a su gente. Un día llegó Cuauhtemoc Cárdenas a dictar una conferencia en Hermosillo en las instalaciones de un hotel lujoso. Era la inauguración del sistema de recepción con algo similar a una alfombra roja. Con achichincles pegados a él desde que aparecía entre la muchedumbre. Reconocí entre el montón a dos de sus acompañantes, eran de aquellos pintadores de bardas que se firmaban CS antes de salir corriendo. Se parecían a los defensas de los equipos europeos de futbol, pegados al líder hasta el grado que casi no lo dejaban dar un paso. Habían empezado las cargadas ante la creencia de que el poder estaba cerca. No había documentos de partido alguno, ni propuestas discutidas en asambleas abiertas, ni nada similar. Ya se trataba de otra cosa y no era el tipo de organización política con principios claros y programa escrito que promovía Don Arnoldo.


sábado, 5 de enero de 2013

Camote cocido a la leña. (Una costumbre Mexicana)




En esta fotografía se aprecia un platillo mexicano. Es camote cocido usando leña como combustible y al servirlo se prepara con piloncillo diluido en agua, además de una leche condensada dulce.

Su nombre científico es ipomea batatas y en Inglés le llaman sweet potatoes.

En el centro de México hay personas que empujan por las calles carritos como el de la figura siguiente


Ocasionalmente llegan a Hermosillo, Sonora, donde se tomó esta fotografía.

En la parte inferior lleva leña encendida que mantiene caliente todo el sistema.

Revisando de abajo hacia arriba puedes ver un primer compartimiento con una asa para abrirlo si se hace necesario. Contiene leña que podría estar un poco húmeda, de modo que se va secando con el calor producido por la lumbre debajo.

Arriba se puede ver otra asa. Es la que contiene el camote cocido caliente. Arriba del aparato se ve claramente el tubo que funciona como chimenea y evita ahumar el alimento que se vende.

A la izquierda de los compartimientos descritos se aprecia un depósito de leña, donde también se transportan las botellas con miel hecha de piloncillo (o panocha de caña de azúcar).

Ligeramente arriba se ve un pequeño cilindro que lleva agua caliente para producir vapor. El vendedor empuja la carretita manualmente y se anuncia cuando abre ligeramente una llave para dejar escapar el vapor de agua, el cual pasa por una abertura pequeña y produce un silbido muy potente, de modo que no puede pasar desapercibido.

A precios de enero de 2013, uno de estos platillos cuesta treinta pesos mexicanos, lo cual es un poco menos de tres dólares estadounidenses.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Ajo, Arizona y un poco de su breve historia.





La biznaga (echinocactus)que ves en la fotografía anterior se encuentra en la carretera número 85, que va desde Sonoita hasta Gila Bend (territorio de los Estados Unidos) donde topa con la autopista (free way) número 8.
La siguiente foto muestra una vista hacia el sur


y esta otra está tomada mirando hacia el norte


De manera regular es una zona extremadamente árida. Es un trayecto que los latinoamericanos intentan caminar buscando ingresar en forma ilegal a los Estados Unidos, pero los riesgos son tremendos y cada año mueren en el intento decenas de personas. Es una carretera útil para quienes viajan hacia las playas de Puerto Peñasco, donde las aguas cálidas del Golfo de la Baja California permiten gozar de los baños en el mar. Si muchos californianos viajan largas distancias para disfrutar del mar, se debe a que sus costas son bañadas por agua muy fría, que proviene desde el Océano Pacífico Norte.

Nos encontramos el pueblo de Ajo envuelto entre la bruma, casi como un obstáculo en nuestro camino hacia la autopista (free way) número 8.


Enfrente de la iglesia de la foto anterior hay una plaza pequeña y muy bien cuidada, pero la llovizna persistente nos impidió bajar a caminar por ella para observarla con más detenimiento.


A la izquierda de la fotografía anterior se pueden apreciar unos arcos detrás de las palmeras y de un pino. Son las oficinas del servicio postal de ese país.

En esa misma foto, pero al lado derecho, se ven otros arcos. Allí estaba situada la estación del ferrocarril, que seguramente ya no tiene servicio de tren de pasajeros, pero probablemente cuenta con algún sistema administrativo para el sistema de carga, mismo que se hace necesario porque la mina cercana reanudó sus labores en el año de 1997, como voy a relatar más adelante.

Con la siguiente fotografía estamos mirando hacia el norte. A la derecha de la misma se puede notar la línea del ferrocarril y el almacén que se ve en el centro es probablemente de algún servicio ligado al sistema de carga del tren, pues la altura del andén es la apropiada para introducir o sacar bultos pesados de los vagones.


Al fondo de la fotografía hay un arroyo y se puede cruzar mediante un pequeño puente que está en muy buen estado. Detrás del horizonte visible está un panteón.

La población en el año 2010 era de 3 mil 304 personas y había disminuido en 10.8% en los últimos diez años. Eran 1 mil 636 varones y 1 mil 668 mujeres. Su edad media era de 51.7 años de edad, veinte puntos porcentuales más que la media de todo Arizona. Es entonces un pueblo de gente de mucha edad y las razones las platicaré más adelante, porque tiene que ver con su historia de los últimos 35 años.

Ajo es una pequeña población que se encuentra relativamente aislada. Está a 190 kilómetros al oeste de Tucson y a 138 kilómetros al sureste de Phoenix. Para mayor referencia, se ubica a 54 kilómetros al norte de Sonoita, frontera con México debido al Tratado de la Mesilla, de 1853.

Esta región no fue siempre territorio de los Estados Unidos. Junto con Texas, Nuevo México, Arizona y California, pertenecieron a México. Ese país invadió México en 1847 y tomó por la fuerza la capital del país. Cuando la guerra de invasión terminó, en octubre de 1847, se negoció un tratado que fue firmado en febrero de 1848, pero después de esa fecha, la región donde se encuentra Ajo siguió perteneciendo a México.

Como se establece en el Artículo V del Tratado de Guadalupe Hidalgo, la frontera seguía por la mitad del río Bravo del Norte, o del más profundo de sus brazos. Debería seguir hasta El Paso “ … y después hacia el norte por el lindero occidental de Nuevo México, hasta donde este lindero esté cortado por el primer brazo del río Gila (y si no está cortado por ningún brazo del río Gila, entonces hasta el punto del mismo lindero occidental más cercano a tal brazo, y de allí en una línea recta al mismo brazo); continuará después por mitad de ese brazo del río Gila hasta su confluencia con el río Colorado, seguirá el límite que separa la Alta de la Baja California hasta el mar Pacífico.”


Fue a raíz del  tratado de la Mesilla que se modificó la línea anterior para quedar como se cita enseguida:
“Art I. Partiendo del río Bravo, a los 31° 47´, y corriendo hacia el Oeste a lo largo del mismo por 100 millas, para después voltear hacia el Sur hasta llegar en una sección meridiana hasta el paralelo 31° 20´. En seguida, dirigiéndose al Oeste a lo largo de este otro paralelo hasta el punto en que encuentra al meridiano 111°; y finalmente, desde este último punto, en una recta hasta otro, situado 20 millas inglesas río abajo de la confluencia entre el río Gila y el Colorado y siguiendo después al río hasta encontrar la frontera ya establecida entre ambas Californias.”


Esta región conquistada tardó quince años en recibir una clasificación política. Arizona nació como territorio de los Estados Unidos a consecuencia de un decreto firmado por Abraham Lincoln (entonces presidente de ese país) el 24 de febrero de 1863. De acuerdo a Rodolfo Acuña, autor del libro “América Ocupada”, esperaron hasta que la población de blancos rebasó a la de los mexicanos antes de darle el estatus de estado, con los derechos políticos correspondientes. Esto sucedió el 14 de febrero de 1912.


Ajo surgió debido a los minerales que se encuentran en el subsuelo. Se tiene noticia de que los españoles realizaron trabajos allí desde el siglo XVIII, aunque se vieron obligados a abandonarlos porque la presión de los indios complicaba la explotación de los minerales, además de que la distancia y la aridez de la zona eran un problema difícil de enfrentar.


Los primeros trabajos realizados bajo la administración de los estadounidenses fueron iniciados por un mormón de nombre Tom Childs. Él conoció los yacimientos de cobre de Ajo aproximadamente en 1850, cuando hacía intentos por establecerse como minero en el cerro del Cubabi, al sur de Sonoita, en Sonora, México. Antes de establecerse en Ajo se trasladó a tratar de hacer negocio con yacimientos de arena en Tucson Arizona y buscó hacer vida permanente en Phoenix para facilitar la educación de sus hijos. A la muerte de su esposa se estableció con ellos en Ajo en 1887, donde arrancó la explotación de mineral de cobre de alta calidad, debido al porcentaje del mismo en la roca. Se volvió a casar, esta vez con una india Tohono O’odham, con la cual tuvo doce hijos más. De ellos sobresale una mujer de nombre Fillman Childs Bell, quien se dedicó a la actividad cultural y escribió un relato intitulado: “The two trails I walked” y también “The Quitobaquito cemetery and its history”. Sus relatos son apreciados porque ella plantea su visión desde dos mundos comúnmente separados: el de su padre y el de los indios Tohono O’odham (significa gente del desierto). Más conocidos en México como los Pápagos por el nombre que les asignaron los españoles.

Tom Shilds trató de trabajar primero con la empresa Shotwell-Callado Company, después con la St. Louis Copper Company, para buscar trabajarla por si mismo después y terminar por venderle sus derechos a la Calumet and Arizona Company. Ésta habría de terminar siendo engullida por la empresa Phelps Dodge Corporation, que vino a ser la administradora del auge y la caída de la minería en Ajo.

Rodolfo Acuña relata en su libro que el sindicalismo llegó a Arizona desde fines del siglo XIX, cuando los trabajadores trataron de adoptar medidas defensivas a través de la contratación colectiva. Se desarrollaron dos organizaciones sindicales: la Western Federation of Miners WFM), más radical, y la  International Workers of the World (IWW). Acuña afirma que fue por esa razón que los empresarios de Arizona decidieron impulsar la formación de los Rangers de ese estado, como una copia del aparato represivo de su homónimo: los Rangers de Texas.

Cuando ocurrió la huelga de Cananea en 1906, fueron precisamente estos Rangers de Texas los que vinieron a territorio mexicano para cuidar la tienda de raya y la mina. Así cometieron las tropelías que conocemos y ayudaron a reprimir a los mineros.

Fue la WFM la que consiguió la jornada diaria de ocho horas de trabajo, aunque tuvo que sufrir severas represiones debido a la actitud agresiva de los empresarios y autoridades locales de Arizona. Los trabajadores de Ajo se ligaron a esta organización, pero en 1916 se inició el camino hacia un sisma que habría de terminar en una represión gigantesca. Así se puede adivinar mediante la lectura de un documento disponible en Internet, se llama: “Deportation from Bisbee and a resume of other troubles in Arizona”. Está marcado en su parte superior derecha con la leyenda:
H9791
B621
A51
y es un relato impresionante por su carga ideológica. Describe en forma minuciosa las acciones del Sheriff del Condado de Cochise, Harry C. Wheeler, quien fuera el último capitán de los Rangers de Arizona. Éste era una persona acostumbrada a liarse a balazos con los presuntos transgresores de la ley. Era hijo de un militar y él mismo había participado en la guerra de su país contra los españoles en Cuba. El documento inicia con un párrafo que funciona a manera de presentación: “En vista de las recientes acciones notables y de largo alcance del Sheriff Harry C. Wheeler del Condado de Cochise, Arizona, asistido por ciudadanos del distrito de Warren, Besbee, consistentes en la remoción del estado de 1192 enemigos del gobierno, ciudadanos desleales, un procedimiento probablemente sin precedente en la historia del condado, …”. Se refiere a la forma en que fue reprimida la huelga de los mineros, iniciada el 27 de junio de 1917, la cual incluía a las minas de cobre del sureste de Arizona, y aunque poco mencionada, también a la mina ubicada en el pueblo llamado Ajo.


Las acciones del Sheriff incluyeron redadas en las que encarcelaron a casi dos mil personas, de las cuales 1mil 192 fueron subidas a vagones del ferrocarril que normalmente eran dedicados a movimiento de ganada vacuno. Ayudado por los rangers y por varios habitantes de Bisbee, los mineros fueron obligados a abordar los carros del ferrocarril para ser trasladados a Nuevo México. Los trabajadores de las minas fueron violentamente separados de sus familias (esposas e hijos) y la acción fue concertada, aparentemente, con el desconocimiento de las autoridades federales y estatales.


En los meses siguientes fueron enjuiciados varios de los ejecutivos de la empresa y también algunas autoridades locales, sin que las acciones legales tocaran al Sheriff, quien entonces estaba convenientemente destacado en Europa. Los juicios en contra de los actores del desalojo no procedieron, pero en cambio, las sentencias por cargos de sabotaje sobre más de una veintena de mineros sí prosperaron.

Los hechos ocurrieron dentro de una paranoia colectiva, con visos de histeria, en la que se hablaba de intervención alemana en los hechos, así como del riesgo de que la guerra civil que se escenificaba en México cruzara la frontera. Bajo el título: “Financed by german Money”, el documento que menciono afirma que el análisis y la investigación cuidadosa de la situación en Arizona determina que un grupo de agitadores quienes han estado activos por muchos años en asociación con varias organizaciones del trabajo han cooperado secretamente bajo la dirección general y la influencia de la I.W.W. en Arizona desde el noviembre reciente; …” En esas fechas, los Estados Unidos estaban ingresando a la guerra de los países europeos, alineándose del lado contrario a los alemanes.


Un relato en idioma Inglés de los hechos anteriores, escrito por Wes Patience y Judy Fritz, lo puedes encontrar en la siguiente dirección de Internet:

El Segundo sisma enfrentado por la Phelps Dodge sirvió para que ésta, pretextando pérdidas, cerrara la mina de Ajo, con lo cual buena parte de la población emigró al quedarse sin sustento. Así, Ajo empezó a convertirse en un poblado receptor de personas mayores de 65 años que se han retirado. Quizá a una de estas personas se le ocurrió formar una librería donde vende libros viejos y nuevos, con una fachada que contiene una pintura verdaderamente sicodélica:


Los hechos que desencadenaron el cierre de la mina son como sigue:
En 1981 bajó el precio del cobre, de modo que, antes de enfrentar pérdidas temporales, la empresa Phelps Dodge, explotadora del cobre en Ajo, decidió despedir a 108 trabajadores. También anunció recortes salariales y la disminución de las horas de trabajo. Este corporativo de explotación minera negoció inicialmente con el sindicato de trabajadores del acero (United Steelworkers), pero en mayo de 1983 se estancaron las negociaciones. El 30 de julio de ese año inició una huelga de trabajadores en Morenci, Clifton, Douglas y Ajo. Los mineros fueron sujetos de arrestos ilegales, despidos, desalojos, seguidos de la contratación de trabajadores que no pertenecían al sindicato. La Phelps Dodge tuvo el apoyo directo del gobierno del Gobernador de Arizona Bruce Babbit y el 19 de agosto de 1983 envió a 325 elemtnos de la Guardia Nacional a reprimir a los mineros. Se usaron también tanques, helicópteros y 426 policías estatales. La explotación minera se acabó y la fundidora que había en Ajo cerró en 1985 y fue demolida.

Han sido escritos varios libros sobre estos hechos. Uno de ellos es el del Barbara Kingsolver, destacada escritora estadounidense que escribió: Holding the line; women in the great Arizona mine strike of 1983. Un comentario de Page Stegner lo encuentras en la siguiente liga:

Las minas de cobre de todo el sur de los Estados Unidos fueron cerradas pero la empresa Phelp Dodges siguió existiendo. Se repuso de las supuestas pérdidas que la aquejaban y sobrevivió explotando sus minas de Chile, Perú y el Congo.

No regresó a abrir sus minas en Estados Unidos sino muchos años después, pero la reapertura se realizó con otras técnicas de explotación y solamente con 400 trabajadores. Como puede leerse en la dirección que incluyo enseguida, las noticas de la reanudación de actividades fue conocida en el año de 1997, pero sin el consenso favorable de una parte de la población.

La historia de las poblaciones ligadas a la explotación minera es así. En una época crecen y en otra decaen hasta casi desaparecer, dependiendo de la lógica de la maximización de las ganancias y del terror de los empresarios a tener pérdidas, aunque sea por cortas temporadas.

martes, 18 de diciembre de 2012

Un museo de ciencias en Phoenix Arizona (Arizona Science Center)







El primero de octubre de 1957, tres días antes de que la Unión Soviética lanzara al espacio el primer satélite artificial de la humanidad, los estadounidenses acariciaban la creencia de que eran la máxima potencia del mundo, sin que nadie pudiera amenazar la supremacía de sus logros en todos los terrenos de la actividad humana, incluida la ciencia y el deporte. En los juegos olímpicos de verano del año 1952, en Helsinki, Finlandia, ellos habían obtenido 76 medallas contra 71 de la URSS. Cuatro años después, en Melbourne, Australia, habían sido superados por la máquina deportiva de la Unión Soviética, cuyos atletas obtuvieron 98 medallas contra 74 de los Estados Unidos. Era el año de 1956 y fueron superados en el número de preseas de oro, de plata y de también de bronce. Sin embargo, la reacción no fue muy notable, ellos dormían plácidamente.

El viernes 4 de octubre de 1957 se esparció una noticia que resultó aterradora para el pueblo de los Estados Unidos. Su acérrimo rival, la URSS, acababa de poner en órbita un aparato esférico de más de 80 kilogramos de peso y pasaba por encima de sus cabezas cinco o seis veces al día, emitiendo un sonido intermitente en dos frecuencias de la llamada onda corta de radio. En aquella época la radio de onda corta era el medio de difusión de las noticias internacionales, y por eso, eran muchas las familias con uno de esos aparatos en su casa. Cualquier radio receptor fabricado por una marca de prestigio debería tener, además de la amplitud modulada (AM), más conocida entonces como onda largas, otra que le llamaban las bandas de onda corta. En una sección de ese cuadrante (20 megahertz) se encontraba una de las dos emisiones del Sputnik I y prácticamente toda la gente adulta de ese país tuvo la oportunidad de escucharlo mientras surcaba el cielo de los Estados Unidos.
La reacción del pueblo estadounidense alcanzó niveles de histeria, habían participado en varias guerras, pero no habían sido invadidos como los países europeos lo fueron. Pero ahora, un aparato esférico que era visible por las noches recorría el cielo que consideraban suyo. La primera pregunta fue ¿por qué ellos sí pudieron hacerlo? Si los Estados Unidos eran el primer país del mundo, ¿cómo se había dejado vencer por una nación oprimida por una dictadura maligna?
Las reacciones fueron múltiples, por ejemplo, el enfoque de los libros de física fue modificado para acercar a los jóvenes de los Estados Unidos a la forma inquisitiva de pensar que usaban los científicos. Como he relatado en un artículo de difusión para la Revista de Física de la Universidad de Sonora, [ver: http://www.cifus.uson.mx/personal/rodolfobernal/revistadefisica/200601/03.pdf] nacieron los libros PSSC y los cinco volúmenes de Cursos de Física de Berkeley (Berkeley Physics Course), entre otros intentos por superar un abismo que ellos suponían que existía.
El gobierno federal se sintió obligado a impulsar la enseñanza de la ciencia. Desde 1958 hasta 1968 se entregaron un millón y medio de becas para los jóvenes que quisieran estudiar ciencia y se fijaron como meta la formación de más de 15 mil doctores por año en disciplinas científicas. Los conservadores que criticaban el exceso de atención a la teoría de la evolución como origen del hombre fueron silenciados momentáneamente. Antes del Sputnik se aprendía física y química leyendo en los libros cómo se hacían los experimentos y cuáles eran los resultados, después de este evento, los jóvenes mismos se vieron obligados a hacerlos y a tratar de pensar como lo hacían los científicos que habían descubierto las leyes más importantes de esa ciencia.

Dentro de la reacción histérica se cometieron aciertos y también errores, por ejemplo, el escritor y editor Patrick Lackey relata cómo a él le tocó una de esas becas para estudiar ciencias, aunque ésta no le interesaba. Entre palos de ciego y decisiones correctas, los estadounidenses recuperaron su creencia en si mismos y conservaron su arrogancia. Con el paso de los años, las posiciones conservadoras regresaron por sus fueros y empezaron a remontar, de nuevo, las posiciones más anticientíficas que uno se pueda imaginar, rayando, a veces, en lo absurdo. Una de las decisiones correctas es el impulso a centros de exposición de los avances científicos. Uno de ellos es el Museo de Ciencias de Arizona, situado en el centro de la Ciudad de Phoenix, Calle Washington, número 600 este. El siguiente es un relato de algunas de las cosas que encontré allí hace casi 18 meses.

Eran las 11 de la mañana del seis de agosto de 2011. Hacía un calor creciente, pero era soportable para quienes nos hemos acostumbrado a vivir en el casi desierto del noroeste de México.



Los Estados Unidos están atrapados en una religión monoteísta que no tiene un nombre preciso, pero en la que reina de manera soberana un dios: el mercado. En consecuencia, para entrar a cualquier parte hay que pagar


y cuando esto se hace, le entregan a uno una pulsera de papel que se cada quien se coloca en la muñeca


una de las primeras cosas que te encuentras es un embudo donde puedes tirar una moneda que gira rápidamente hasta caer en un recipiente





Hay un pequeño auditorio donde se presentan diversas temáticas por parte de personas que tratan de hacerlo tan ameno como les es posible


y las distintas presentaciones se anuncian adecuadamente


Tienes para escoger, por ejemplo, puedes asistir a un sitio donde te explican cómo funciona tu cerebro


y puedes jugar un rato aplastando unos botoncitos en los que se prenden distintas partes de tu sistema nervioso.
dependiendo el botón que presionas, se prenden diferentes regiones de la maqueta del cerebro

así puedes enterarte, sin espacio para la equivocación, qué parte funciona cuando se realizan distintas actividades

y si quieres, te entretienes un rato jugando


Te explican la distribución de los sitios del cerebro donde se procesan las cosas que hueles


también cuáles partes del cerebro se activan cuando hablas y cuando escuchas


los sitios donde se alojan tus recuerdos de los sabores


dónde procesas las cosas que ves y dónde se procesa el reconocimiento de imágenes. Ese que te permite reconocer un objeto aunque lo pongan de lado, de cabeza, de espalda, etcétera:


A ciertas horas se muestran pláticas interesantes en un planetario, al cual puedes entrar si te deshaces de unos cuantos dolaritos más



Te enteras de que a los estadounidenses les sigue doliendo que Plutón ha sido degradado de planeta a planetoide



Te explican el proceso de limpieza del agua para poderla consumir


y también formas diversas de obtener energía limpia



Hay novedades tan diversas como el tiempo que tengas disponible. Al final, puedes ir a recoger tu automóvil en un estacionamiento en el cual, por supuesto, te cobran por dejar tu coche.

Es un centro que vale la pena visitar. Si algún día viajas a esa ciudad, no pierdas el tiempo en las tiendas de compra, puedes nutrir tu curiosidad y tu espíritu, visitando un sitio en donde podrás maravillarte con una gran cantidad de temas que no te he contado aquí. Lo haré en otra ocasión.