lunes, 22 de diciembre de 2025

Cuento chusco de navidad (se cancelan los repartos de regalos)

 

Un dibujo de una persona con barba y bigote

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Comunicado de navidad (se cancelan los repartos de regalos)

De pronto toda la familia empezó a llorar. Cada quien a su manera expresó su malestar espiritual cuando recibieron la noticia por redes. El comunicado estaba, mágicamente, en todas ellas.

Era un monólogo seguido de una conversación en que cuatro grandes personajes ofrecían sus disculpas. Esta vez no habría nada. Así patearan, chillaran, colgaran calcetines bajo el arbolito, o cualquier otra acción que se les ocurriera tomar.

Una caricatura de una persona

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El monólogo decía lo siguiente

Tendré que decirles que este año no va a haber regalos. Y no es porque se hayan portado mal, que a decir verdad tampoco lo hicieron muy bien. Apenas llegaron a conducta mediana, pero de todos modos iba a llevarles algo. No es por eso.
Debo decirles que ha sido difícil para mí. No saben cuánto lo siento pero se trata de una decisión logística de naturaleza global. Tampoco piensen que estoy tomando partido por los globalistas contra los antiglobalistas. Permítanme explicarme.

Sucede que acabo de ver el termómetro que tiene el monitor aquí adentro de mi cabaña pero con los sensores afuera. Allí a la intemperie. Como noté que algo andaba mal salí a revisarlos ¿y saben qué? Me los encontré congelados e incapaces de mandar señales para que mi supercomputadora ultracuántica procese los datos y me de la temperatura.

Esto no es justo. Siento que el cambio climático nos está afectando demasiado. El Polo Norte está demasiado frío. Me han llegado noticias de que en la Antártida los pingüinos andan pidiendo chamarras prestadas. Y yo pensé, si así están las cosas, no voy a andar allá afuera repartiendo regalos. ¿Qué culpa tiene mis renos? Eso de congelarse está fuera del contrato. Peor, los duendes me acaban de informar que se cansaron acarreando leña para los hornos de sus viviendas y ya no quieren salir a cargar los regalos en el trineo.

Además, ya comprendí que ahora es terriblemente peligroso salir de viaje. Resulta que cometí un error de novato y para relajarme se me ocurrió prender la tele. Mejor no lo hubiera hecho pues me encontré puros noticieros hablando de misiles por aquí y drones por allá. Lo único que gané fue que me diera un pavor tremendo. Empecé a temblar y no era de frío. ¿Cómo voy a andar por esos cielos volando en mi trineo? ¿Y que tal si me confunden con una nave invasora que vuela con los transponders apagados? Ya me imagino, me van a detectar como un objeto volador no identificado, brillante, lento, con trayectoria predecible. Tampoco puedo acondicionar el trineo para que se deslice sobre el agua del mar porque me podrían confundir con una narco lancha y ¡zaz! Me lo destrozan de un misilazo. Gracias, pero mejor aquí me quedó escondido. Pídanle cosas a los Reyes Magos.

Cuando Melchor, Gaspar y Baltasar se enteraron, se pusieron a reflexionar y a conversar. Ellos no iban a ir volando a repartir regalos porque insistían en proceder a la antigüita siguiendo una estrella por el desierto montando sus tres camellos.

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Preocupado, Melchor preguntó si la estrella tenía permiso de navegación o era como los autos chocolates mexicanos, pues con tantas reglas nuevas ya no se sabía qué era legal y qué había dejado de serlo. ¿Habría cobertura satelital por donde iban a pasar? Porque eso de quedarse incomunicados ya no es moda. De pronto expresó:

-          Yo no quiero ir cargando oro para que me confundan con un objetivo estratégico. He oído que últimamente el precio de la onza está por las nubes, el bitcoin no rifa y el dólar anda peor que un alma en pena.

Baltasar, menos dado a filosofar sobre el humo y la nada, solamente comentó:

-          Yo no voy a llevar la mirra. Total, ya ni la quiere nadie con eso de que todos rechazan la medicina tradicional y confían en las pastas de dientes modernas. A mi pobre mirra la tratan como producto del tercer mundo.

Conversaron unos segundos sobre el triste destino del incienso, al que ya no le respetaban su significado divino y elevado. Se lamentaron de que lo habían sustituido con aceites esenciales y sintéticos con nombres de trabalenguas. Baltasar agregó:

-          La mirra ni se diga, sólo la usan los que no se bañan cuando tratan de ocultar lo mucho que apestan.

Gaspar los escuchaba silencioso y meditabundo. A él le tocaba llevar el incienso pero como tampoco lo apreciaba nadie ya, era otro tema el que lo tenía preocupado. Dijo:

-          ¿Ya vieron sus redes sociales? Ese gordo del polo norte acaba de anunciar que nos dejará todo el trabajo a nosotros. Y también me estoy acordando que la última vez, un papá idiota le entregó un cohete a su hijo para que lo tronara. ¡Y que se espanta mi camello! Ya lo conocen como es de tranquilo pero aún así se asustó tanto que casi me tumba.

Entonces tramitaron la compra de escudos antimisiles y otros sistemas modernos de defensa. Los había de todo tipo, antiaérea, antisubmarina, de respuesta rápida, de mediano alcance. No entendieron nada y mejor renunciaron al propósito. ¿Saben qué? Propuso Melchor:

-          Si el gordo del polo norte no va a repartir regalos, nosotros no tenemos por qué cargar con el trabajo que a él le tocaba. Propongo que suspendamos todo.

-          Sí – secundó Baltasar.

-          Así sea – agregó Gaspar – no hagamos nada hasta que se pongan en paz. Sólo me preocupa que censuren el mensaje.

Un dibujo de una persona

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Un dibujo de una persona

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jueves, 18 de diciembre de 2025

Navidad de 1938 (Un paseo en la nieve)

 


En diciembre de 1938, se encontraba nevado el campo que rodea a un pueblo de Suecia llamado Kungälv. Una pequeña población localizada a 14 kilómetros de Gotemburgo, la segunda ciudad más importante de ese país.

Allí se encontraron la muy prestigiada científica Lise Meitner y Robert Otto Frisch. Ella acababa de cumplir sesenta años de edad el 7 de noviembre anterior y Robert estaba estrenando sus 34 años.

La madre de Robert Otto Frisch se llamaba Auguste Meitner y era hermana de Lise Meitner. Él había nacido en Viena Austria en 1904, en el seno de una familia que se desenvolvía en un ambiente intelectual. Su tía Lise, a quien nunca le dieron el Premio Nobel por su participación en el descubrimiento de la fisión nuclear, lo hizo interesarse en la física y se doctoró en 1926 en la Universidad de Viena con una tesis de corte experimental sobre descargas eléctricas en gases. Como casi todos los jóvenes talentosos que se dedicaban a la física en ese periodo que ahora llamamos “entre guerras”, deambuló por varias instituciones europeas viviendo de becas, estancias temporales y contratos de corta duración. Así fue como en el año de 1938 estaba en el Instituto Bohr, un centro de investigación que en 1938 vivía una situación financiera delicada porque no recibía un presupuesto fijo del Estado, que lo apoyaba sólo de manera parcial. El resto de los recursos venían de la filantropía privada que obtenía gracias al prestigio internacional del que gozaba esa institución. Uno de los respaldos más importantes provenía de la Fundación  Carlsberg, una empresa cervecera danesa que pagaba el salario de Niels Bohr y daba becas para investigadores visitantes. Entre las ayudas proporcionadas al Instituto habían estado la Rockefeller Foundation de los Estados Unidos y el International Education Board, que de 1923 a 1938 estuvo financiando proyectos científicos.  En sus memorias, Robert Otto Frisch escribió que en ese tiempo no sabía dónde estaría al año siguiente.

¿Por qué estaba Meitner en Suecia? En octubre de 2011 publiqué en mi blog varios detalles de la forma en que Lise Meitner escapó de Alemania en julio de 1938. El relato es digno de un libreto para una película de suspenso y puede ser consultado en la siguiente dirección:

https://fisicahistoriayasuntosuniversitarios.blogspot.com/2011/10/el-escape-de-lise-meitner-de-alemania.html

Lise no encontró trabajo a su llegada a Suecia y se le brindó respaldo para trabajar en el Instituto Nobel de Física. Tenía un escritorio y un espacio de trabajo, pero en condiciones económicas precarias y con muy poco apoyo.

Como ya mencioné antes, durante las vacaciones de navidad, Meitner se reunió en Kungälv con su sobrino Otto Robert Frisch. 

Para hablar de manera tranquila, ambos salieron a caminar por el bosque nevado. Ella llevaba varios días pensando en unos resultados experimentales muy desconcertantes que le había enviado Otto Hahn, quien junto con Fritz Strassmann había estado bombardeando muestras de uranio con haces de neutrones. Esperaban encontrar elementos más pesados que el uranio, pero en los experimentos para caracterizar los materiales resultantes aparecían elementos como el bario, que se encuentra a la mitad de la tabla periódica.

Según Ruth Lewin Sime, biógrafa de Lise, se pusieron a conversar en el tema en medio del campo nevado. Ella manejaba de memoria la fórmula de Weizsäcker para el cálculo de la energía de un núcleo.

 Si Z es el número de protones en un núcleo y N es el número de neutrones, la suma A = Z +N nos da un número de partículas que ahora llamamos nucleones.

La expresión para la energía que estaba disponible en 1938, antes de que se construyera de manera completa con otras contribuciones, era la que sigue:

Texto

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donde  es el costo energético para mantener la tensión superficial de un núcleo supuestamente esférico y   es la energía necesaria para confinar protones en una esfera.

El primer término nos dice cuánta energía está disponible para mantener al núcleo unido. 

El segundo término nos dice cuánto es la energía de repulsión de los protones, que tienden a separarse y a deshacer el núcleo.

Meitner sabía que el valor numérico de  sería 17.3 millones de electron volts o 18.1 millones de electron volts. En tanto que el valor de  sería 0.69 millones de electron volts o 0.72 de esa unidad de medida de energía.

A la luz de esa fórmula, ella comprendió que el número de protones Z incrementaba la repulsión entre los protones en la esfera a razón de un poco más del 2% al pasar de Z=90 (torio) a Z=91 (protactinio) y de nuevo otro 2% al saltar de Z=91 a Z=92 (uranio). De esa forma, pasar del elemento 90 (torio) al elemento 92 (uranio) implicaba el crecimiento de la energía coulombiana en más de 4%.

En cambio, la tensión superficial que mantenía unido al núcleo, dada por el valor del total de nucleones, A, elevado a la potencia 2/3, dando por consecuencia que apenas crecía en 1.4% al pasar de 230 a 235 nucleones.

A los ojos de Meitner y Frisch, esto demostraba que la repulsión estaba creciendo muy rápidamente mientras la energía de la tensión superficial lo hacía con demasiada lentitud.

Comprendieron que al tratar de ir más allá del elemento 92 (uranio), la tensión superficial ya no había sido suficiente para mantener unido al núcleo, que necesariamente tendría que partirse.

Escribiendo los números en la nieve, como relata Ruth Lewin, el cálculo les permitió saber que al ocurrir un bombardeo con neutrones habría de surgir una energía sobrante de aproximadamente 200 millones de electron volts por cada átomo partido, mismos que serían desprendidos durante la partición atómica. Por analogía con una forma de reproducción de las células, Otto Frisch, le llamó fisión.



A principios de enero de 1939 Otto Frisch estaba de regreso en Copenhague y diseñó un experimento muy simple. Su objetivo era detectar los fragmentos pesados que deberían resultar si el uranio se fisionaba como se predecía con el cálculo de Meitner. Nadie había detectado nunca esa clase de fragmentos de manera directa y sólo se disponía de los resultados químicos indirectos de Hahn y Strassmann.

Frisch utilizó una cámara de ionización, una muestra delgada de uranio y una fuente de neutrones. Si los fragmentos eran tan energéticos como la teoría de Meitner predecía, deberían producir una ionización enorme, que sería posible solamente si la energía de las partes desprendidas era de millones de electron volts.

Como esperaba, Otto Frisch observó una ionización mucho mayor que las producidas por las partículas alfa, un fenómeno bastante bien estudiado desde hacía décadas. El resultado era que las energías cinéticas involucradas eran tan grandes que nunca se había encontrado nada similar.

No había margen para la duda. No era un proceso químico, ni una desintegración alfa, no se trataba de una transmutación suave en la que un núcleo de un isótopo inestable se modifica para dar paso a uno ligeramente más liviano.

Se trataba de una ruptura violenta del núcleo y se había calculado sobre la nieve de navidad mientras Lise Meitner y Robert Otto Fisch caminaban por el bosque.



domingo, 12 de octubre de 2025

Cuentan que los europeos vinieron a civilizar "las américas".

 

México, Museo Antropológico, Mesoamerica

Cuentan que los europeos vinieron a civilizar "las américas".

Cuando expulsaron a los árabes y a los judíos zefarditas de la península ibérica, se quedaron los más agresivos, peleoneros e intrigantes, pero también más ignorantes.

Esos son los que traían su "civilización". Noten las comillas.

Encontraron civilizaciones que registraban los movimientos del Sol, la Luna, Venus, las Pléyades y otras estrellas y constelaciones.

Calculaban y predecían los equinoccios, las eclipses de Luna, los ciclos sinódicos de Venus.

Manejaban simultáneamente un calendario solar de 365 días, otro de 260 días de naturaleza ritual y los hacían coincidir en periodos que todavía en el siglo XX estaban siendo estudiados porque los civilizados quemaron más de cien mil códigos mayas y toda la biblioteca de Netzahualcoyotl.

México, Museo Antropológico, Glifos

Según León Portilla el calendario del México Antiguo (como escribía Eli de Gortari) era más preciso que el gregoriano que traían de Europa.

En las matemáticas usaban el cero, notación posicional de base 20 y para multiplicar no necesitaban memorizarse las tablas como en los números arábigos.

Sus edificios estaban alineados con base en observaciones astronómicas, sabían cuando pasaría el Sol por el cenit, lo mismo que las pléyades.

La Gran Tenochtitlán, era una maravillosa aplicación de la hidráulica, con un sistema de acueductos, diques y canales en los que se podían trasladar, separar el agua salada del lago de Texcoco de las aguas dulces de la región de Xochimilco.

Manejaban un sistema de chinampas para la producción agrícola. Es decir, islas flotantes que eran construidas con métodos exclusivos del área. Todo completamente sustentable. Ecológico dirían ahora.

Los Incas tenían un sistema de tallado de la piedra para hacerlas ensamblarse, de modo que las superficies de las rocas distintas se unían poderosamente. Ahora los físicos sabemos que el motivo eran las interacciones atómicas que resultaban de la enorme precisión del tallado.

Nos deben el maíz, el cacao, el chile, el frijol, la calabaza, el tomate, el amaranto y la papa. Sin esta última habrían muerto de hambre más millones de personas de las que fallecieron en sus hambrunas europeas.

Había una herbolaria muy avanzada, con jardínes botánicos cultivados exprofeso para tenerasl siempre disponibles y manejanban conceptos de equeilibrio de humores y de energía vital, como se diría ahora.

La iconografía y la arquitectura mostraban simetrías con patrones similares a los fractales y a la proporción áurea. Todo en una forma de matemáticas aplicadas.

No usaban el hierro ni la rueda, pero dominaban el oro, el cobre y el bronce con técnicas de fundición, de laminado y con aleaciones hechas para fines ornamentales y rituales.

Había escuelas formales para los nobles, donde enseñaban escritura, astronomía, historia, filosofía y poesía.

Aparte estaba la escuela para el pueblo, con instrucción práctica y militar, además de valores morales.

No se asusten por este sistema de escolaridad. Es lo mismo que hacen los grignos con los colleges y las universidades.

El sistema del Nahuatl, como se ha estudiado ahora, tenía morfología polisintética y aglutinante al estilo del idioma Alemán que unificara y estandarizara Martin Lutero en el siglo XVI.

Los mayas desarrollaron mitos cosmogónicos muy bellos, como en el Popol Vuh y en el Nahuatl existía el Huehuetlajtolli, que eran tratados filosóficos y religiosos. Según algunos especialistas, eran verdaderos tratados de ética humanista que se centraba en el equilibrio y en la templanza.

Las escuelas de pensamiento, como la de Texcoco, han sido consideradas equivalentes a los centros humanistas del renacimiento europeo.

¿Entonces de qué presumen?

Nubes en el campo

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lunes, 6 de octubre de 2025

La justificación de un secuestro

 

Imagen que contiene texto, firmar, botella, exterior

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La justificación de un secuestro.

(6 de octubre de 2025)

El 1º de octubre de 2025, el ejército de Israel interceptó y secuestró en aguas internacionales a una flotilla de varios barcos pequeños que llevaban ayuda humanitaria a Gaza. Hasta esa fecha destruida en más del 50% de sus edificaciones y con más del 70% de sus construcciones dañadas o convertidas en polvo.

El 6 de octubre siguiente, se produce la noticia de que, finalmente, seis mexicanos y mexicanas serían liberados. Veamos cómo da la noticia el bien conocido sistema de noticias de Hermosillo, Sonora, que lleva por nombre “Proyecto Puente”.

La cabeza de la noticia es:

“Gobierno israelí permite retorno de mexicanos implicados en flotilla hacia Gaza”

Una frase que reúne en tan solo once palabras una carga de ideología, de relaciones de poder y de estrategia discursiva.

Aparenta que se trata de un hecho objetivo, pero muestra un supuesto derecho del gobierno israelí para autorizar, o no, que regresen a su país un grupo de personas mexicanas que participaron en una flotilla hacia Gaza.

Aparentemente ofrece información neutra propia del lenguaje periodístico, ¿pero cuáles valores e ideologías contiene?

Primero: el gobierno israelí es una autoridad que tiene el control y la legitimidad, tal que con la palabra: permite, muestra una asimetría de poder, dejando de lado que las personas fueron secuestradas en aguas internacionales.

Segundo: Genera una idea de soberanía y de dominación administrativa legítima.

Tercero: la frase: “mexicanos implicados” no es neutral, pues tiene una connotación de culpa y de sospecha en la participación de un acto ilícito.

Cuarto: La frase no contiene al sujeto que produce el enunciado y contribuye a la falsa idea de objetividad cuando en realidad existe una evidente toma de partido.

Quinto: La frase “mexicanos implicados” eleva al gobierno secuestrador a un nivel de legitimidad que no se apoya en el derecho internacional pues fue fundado por un acuerdo de la Organización de Naciones Unidas en 1947 sin que nadie se detuviera a revisar que no estaba entre sus facultades hacerlo. En principio, el territorio regalado estaba habitado por personas que no fueron tomadas en cuenta.

Sexto: Los mexicanos aparecen como agentes marginales, vigilados o disciplinados por una autoridad extranjera. ¿Y Gaza? Bueno, pues ese no pasa de ser un espacio simbólico que, como de costumbre, no tiene voz.

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domingo, 21 de septiembre de 2025

Física en el Sismo del 19 de septiembre de 1985 en México

 

Física en el Sismo del 19 de septiembre de 1985 en México


Las anteriores son fotos publicadas por el diario La Jornada, que ha retomado el 20 de septiembre de 2025, como parte de sus trabajos conmemorativos de la tragedia ocurrida 40 años antes. El día posterior a la tragedia. En la segunda fotografía aparece el Hotel Regis convertido en escombros.

Inicio con un par de anécdotas: siete días antes, el 12 de septiembre de 1985, yo había estado hospedado allí mientras realizaba un conjunto de contactos con dirigentes políticos y sindicales en representación del sindicato de personal académico al que he estado afiliado. El día 19 de septiembre, como culminación de los trabajos sindicales, el secretario general de nuestro sindicato estaba en esa ciudad y tenía reservación para ese mismo hotel. Nunca ocupó la habitación que le habíamos reservado porque el cheque para sus viáticos no salió a tiempo, y como consecuencia, se hospedó gratuitamente en el departamento de un amigo suyo.

Objetivo y hechos relevantes

En esta contribución al blog de Vox Populi de la Ciencia se abordan algunos aspectos de la física que ayuda a entender mejor la característica tremendamente destructiva del sismo ocurrido en México a las 7 horas con 19 minutos de la ciudad de México. Aunque se consultan otras fuentes, me baso principalmente en el trabajo publicado en la revista Nature, Vol. 326, del 23 de abril de 1987, con la autoría de Jorge Andrés Flores Valdés, Octavio Novaro Peñalosa y Thomas Henry Seligman Schurch como autores. Con agradecimientos a Rafael Pérez Pascual, Tomás Brody y Bernhard Lesche, de la Universidad Nacional Autónoma de México y Fernando del Rio y M. Chávez de la Universidad Autónoma Metropolitana. Probablemente se trata de Margarita Chávez Martínez. El título del artículo es “Possible resonance effect in the distribution of earthquake damege in Mexico City”.

El sismo se originó frente en la costa del Océano Pacífico, cerca de la desembocadura del río Balsas, a 350 kilómetros de la Ciudad de México. La onda sísmica golpeó los poblados cercanos a Ciudad Lázaro Cárdenas a las 7 de la mañana con 17 minutos y dos minutos después llegó a la Ciudad de México. la siguiente figura, perteneciente a la USGS, muestra el sitio dónde se originó el sismo.



En el trabajo de: Moreno J M (1995), The 1985 Mexico EarthQuake. Geofis. Colomb. 3:5-19 ISSN 0121-2974 se presenta una gráfica de la forma en que el movimiento de la placa de Cocos fue presionando sobre la placa de Norte América hasta generar (entre otros efectos distribuidos en el tiempo) el movimiento sísmico que estamos analizando desde un punto de vista poco conocido por el público.


Antes del sismo de 1985 se había registrado en México otro sismo al cual se le atribuye también una magnitud de 8.1 grados en la escala de Richter. Ocurrió en 1932 en Jalisco y lo he discutido brevemente en otra contribución a este blog.

Según Moreno J M, el sismo causó más de 10 mil muertes en la Ciudad de México y 250 mil personas sin casa. Cifras más recientes ofrecen una discrepancia importante entre las afirmaciones del gobierno mexicano y las estimaciones de las organizaciones no gubernamentales que se han ocupado del tema. Los datos se ofrecen en la siguiente tabla:

Categoría

Cifras oficiales del Gobierno de México

Estimaciones independientes (ONG)

Fallecidos

Del orden de 10 000

De 20 000 a 30 000

Personas sin vivienda

Del orden de 250 000

De 250 000 a 300 000

Población afectada en general

Del orden de 400 000

De 700 mil a un millón

Edificios colapsados

Del orden de 3 000

De 3 000 a 5 000

Edificios con daños graves

Del orden de 30 000

De 30 000 a 50 000

 

Dos días después, a las 7 horas de la tarde del 21 de septiembre, otro sismo proveniente de la misma región volvió a golpear la ciudad con una magnitud de 7.5 en la escala de Richter.

Conceptos y datos relevantes para la explicación desde la perspectiva de la física

Las magnitudes de la aceleración durante un sismo

Las aceleraciones provocadas por los sismos sobre los objetos localizados en la superficie terrestre se miden en submúltiplos de la aceleración de la gravedad g = 9.81 metros sobre segundo al cuadrado. Los acelerógrafos distribuidos en el Valle de México registraron aceleraciones muy variadas. Por ejemplo, en la zona sur del mismo, donde el suelo es muy duro porque está formado por camas de lava, la aceleración fue de a1 = 0.07g, que es 0.686 metros sobre segundo al cuadrado. En cambio, en el centro de la ciudad, se llegaron a registrar aceleraciones de a2 = 0.2g que corresponde a 1.96 metros sobre segundo al cuadrado.

Para comprender la magnitud de esta aceleración, podemos imaginar un automóvil sobre una carretera recta que arranca desde velocidad cero. Si se acelera con magnitud a2  alcanzará una velocidad de 100 kilómetros por hora en 14.17 segundos.

En sismología es usual reportar las aceleraciones en una unidad de medida llamada “gal” y corresponde a 1 centímetro sobre segundo al cuadrado. Convirtiendo al sistema internacional usado en física, 1 gal es igual a 0.01 m sobre segundo al cuadradado. Si se quiere reportar la aceleración g de la gravedad, se tiene que g = 980 gals.

Un terremoto moderado puede registrar aceleraciones de 100-500 gal y un sismo destructivo como el de Japón en el año 2011 superó los 2 000 gal en algunas zonas. Regresando a la comparación de 0.2g, resulta que ésta no puede ser superada por un joven que corre satisfactoriamente 100 metros. Para convencernos de que es así, necesitaríamos considerar la carrera de Usain Bolt, el corredor plusmarquista de Jamaica. Cuando impuso el récord de 9.58 segundos en 100 metros, en Berlín en el año 2009, logró una velocidad promedio de 10.44 metros por segundo, pero cuando había recorrido 52.5 metros llevaba una velocidad de 12.32 metros por segundo. De lo anterior resulta que la aceleración desarrollada fue de 2.35 metros sobre segundo al cuadrado, es decir 235 gal.

Las ondas P (longitudinales) y las ondas S (transversales)

Las ondas sísmicas son vibraciones del terreno similares a las que ocurren en sólidos y se clasifican con base en su orientación respecto a la dirección de propagación de la onda. Pueden ser longitudinales o transversales. Cuando ocurre un sismo, las ondas longitudinales son más rápidas y llegan primero al sitio en que se encuentra un poblado o una estación de monitoreo sísmico. Por esa razón les llaman ondas P (de primarias). Las ondas transversales son más lentas y reciben el nombre de ondas S, debido a que llegan después al sitio de registro (secundarias). Si se tienen datos suficientes, las diferencias entre los tiempos de llegada de ellas ayuda a hacer una estimación del sitio dónde se originó el sismo.

Cuando las ondas sísmicas alcanzan un conjunto de edificios, generan un movimiento horizontal que se siente como un balanceo horizontal de los edificios y las construcciones las resisten mejor. Cuando llegan las ondas P se inicia un movimiento hacia arriba y hacia abajo, pero con la característica de que son más destructivas debido a su mayor energía y porque las construcciones son menos resistentes a esos movimientos.

La figura que sigue muestra cómo son las vibraciones de ambos tipos de ondas:



La estructura de capas del suelo en la Ciudad de México

La información que se usa se basa en los resultados disponibles hace varias décadas y en la actualidad están superadas por los estudios especializados modernos. Por consiguiente, deben tomarse como una descripción cualitativa que resulta suficiente para el objetivo de esta contribución a mi blog.

Según Juan Manuel Moreno Murillo, en su artículo "The 1985 México Earthquake", la moderna Ciudad de México se asienta sobre el antiguo lecho del lago de Texcoco. Esto está compuesto por gruesas arcillas lacustres del Pleistoceno pertenecientes a la Formación Tacubaya. Esta arcilla es montmorillonita e illita que resultó de la ceniza volcánica depositada en el lago. El espesor de la arcilla varía a lo largo del lecho del lago, pero generalmente se encuentra entre 7 y 37 metros de profundidad. Después sigue la primera capa dura, que tiene de 1 a 3 metros de espesor y consiste principalmente de arena. A una profundidad de 50 metros se encuentra una segunda capa dura, formada también de arena. Después existe un complejo conglomerado de suelo que contiene muchos tamaños de granos, incluyendo rocas grandes, hasta llegar a la roca madre.

Las partes occidental y noroeste de la ciudad se encuentran fuera del antiguo límite del lago y están situadas sobre arenas y limos de la Formación Tarango, que es una secuencia geológica formada por depósitos sedimentarios de origen fluvial, intercalados con materiales volcánicos. Se encuentra en el área del valle y las laderas bajas de las montañas circundantes. Esta formación tiene un espesor de aproximadamente 600 metros.

Muchos edificios altos de la Ciudad de México, localizados en el lecho del lago, tienen cimientos hechos con pilotes que atraviesan las arcillas suaves de Tacubaya y están enterrados hasta las capas más compactas de la Formación Tarango. La parte sur de la ciudad descansa sobre flujos de lava basáltica, siendo los más recientes de hace aproximadamente 2400 años. A estos flujos de lava generalmente se les denomina “pedregal”.

La amplificación de las ondas

La amplificación de una onda es el aumento en la amplitud del movimiento de oscilación del suelo debido a las propiedades locales del terreno. Cuando una onda sísmica llega a un suelo blando crece la amplitud de la onda, dando la impresión a la población de que el movimiento es más poderoso, pero independientemente de las sensaciones personales, la oscilación es más agresiva contra las edificaciones de esa zona. En cambio los suelos duros, como la roca volcánica o los suelos compactos, no amplifican tanto las ondas, dando lugar a que el movimiento se perciba más débil. La Ciudad de México es un ejemplo de esta índole: la zona lacustre tiene suelo arcilloso y es muy blando, con lo cual se obtiene una amplificación más alta. Allí la vibración de los edificios es mayor en magnitud. En cambio, en la zona de transición hacia la zona más dura, localizada principalmente en el sur y el poniente de la ciudad, la amplificación es más moderada. En el otro extremo, en la zona sur y occidental, que tiene roca basáltica y suelos firmes las vibraciones sísmicas tienen una amplificación mucho menor.

Cuando la onda sísmica llega al Valle de México cruza montañas con suelo duro y al entrar en la zona blanda, donde se encuentra el centro de la ciudad, la amplitud de la oscilación crece como se muestra en la figura que sigue. En ésta, la zona de suelo duro corresponde a los valores negativos en la horizontal, mientras que la zona blanda se representa en los valores positivos la coordenada horizontal.

Gráfico

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El reporte de Flores y colaboradores publicado en Nature en 1986

Flores y colaboradores prestaron atención al hecho de que el terremoto había causado daños con un patrón en el que la destrucción se concentró en la región del antiguo lago y muy especialmente donde estuvieron los canales que tenía la gran Tenochtitlán y que fueron rellenados por orden de los gobernantes españoles. En un mapa de daños se pudo notar que había zonas dañadas intercaladas con otras, muy cercanas, que habían quedado casi intactas. Notaron que se parecía a un fenómeno con ondas estacionarias, lo plantearon como hipótesis de trabajo para ser analizada y dedicaron su esfuerzo a resolver un problema similar. Es decir, buscaron un modelo simplificado que, a juicio de ellos, retuviera los aspectos más importantes del fenómeno real. Obviamente, tratando de conservar las propiedades que consideraron más importantes.

Estudiaron una superficie elástica cuya forma se asemejara lo más posible a la zona del antiguo lago, con las zonas duras como fronteras. Enseguida tomaron las ecuaciones de Navier–Stokes, que aunque fueron formuladas originalmente para fluidos. Suelen ser aprovechadas para describir materiales blandos, como geles, gelatinas, polímeros blandos o suspensiones coloidales. Realizaron varias aproximaciones para llevarlas a un problema más sencillo que consistió en dos ecuaciones de Poisson acopladas: una para las ondas P y otra para las ondas S.

Con la tecnología de la época pudieron resolver el problema mediante métodos numéricos y calcularon las deformaciones que podría tener la superficie gelatinosa.

El enfoque matemático pudo proporcionar vibraciones con varias frecuencias distintas, pero a partir de los datos sobre aceleraciones disponibles podían determinar que las ondas tenían una frecuencia dominante: una oscilación cada dos segundos. La siguiente figura está tomada del artículo de Flores y colaboradores. Presenta los valores de las aceleraciones en la componente vertical y el tiempo en la componente horizontal.

Imagen que contiene Gráfico

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El tiempo que dura una oscilación se llama periodo y en este caso resultó sumamente relevante, pues de acuerdo a los especialistas de la ingeniería es esa la frecuencia de oscilación de los edificios de 5 hasta 15 pisos. Por eso ocurrió que, durante los dos minutos que duró el sismo, se presentó un fenómeno que en física llamamos resonancia. Es justo lo que ocurre cuando llevamos a un niño a pasear en un columpio. Lo empujamos suavemente para que la amplitud de la oscilación aumente hasta el punto donde la seguridad del infante no se pone en riesgo pero logramos que se sienta divertido.

En el caso de los edificios de la Ciudad de México ocurrió que las ondas sísmicas transmitieron energía de vibración a los edificios conforme transcurría el tiempo, haciendo que los límites de resistencia fueran superados.

El planteamiento matemático de Flores y colaboradores se llama en los métodos matemáticos de la física: un problema de eigenvalores. Cuando se resuelve ofrece varios números que pueden ser las frecuencias de vibración del sistema que estás tratando de resolver, y en su caso, tomaron aquella frecuencia que se acercara más a los datos del acelerograma.

El punto importante para aquella época fue que la distribución de la onda en el espacio de la gelatina pudo ser graficado para obtener un patrón de oscilación con valores máximos y mínimos. Una gráfica con la tecnología moderna, de un problema mucho más sencillo, es la siguiente:

Gráfico, Gráfico de burbujas

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En ésta los colores amarillos muestran las zonas de oscilación más amplia y los colores oscuros las de oscilación menos amplia.

La tecnología de hace 40 años no podía ofrecer tanta capacidad ilustrativa. El reporte de Flores y colaboradores mostró la gráfica de la figura 3 de su artículo:

Forma

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En la figura 3 del artículo que venimos tomando como base se muestran varias letras, que corresponden a los siguientes sitios:

Letra

Zona de la Ciudad de México

A

Tlatelolco

B

Tepito

C

El Zócalo

D

La Alameda

E

Cruce de Avenida Reforma con Insurgentes.

F

Centro Médico

G

Edificio de la SCT

 

Un mapa moderno con los sitios indicados se aprecia enseguida:

Mapa

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Los sitios más afectados de la lista indicada en la tabla fueron Tlatelolco, Tepito y el Centro Médico, junto con el edificio de la SCT. El Zócalo y la Alameda son superficies planas, una con roca y la otra con árboles, de modo que allí no hubo daños, pero las zonas cercanas tuvieron daños graves. En el cruce de Reforma con Insurgentes hubo afectaciones pero no llegaron a tener la magnitud de daño de los sitios anteriores.

Durante los últimos cuarenta años el estudio de la sismología de la Ciudad de México ha progresado mucho, de modo que los resultados anteriores han sido plenamente superados. Especialmente porque el modelo utilizado tiene limitaciones importantes y porque los especialistas de la geofísica han desarrollado mucha más información, con más y mejores datos.

La utilidad del modelo que se comenta en esta contribución al blog muestra cómo puede trabajarse en física para acercarse a otras disciplinas científicas.